Asegura tu futuro con una franquicia de cafetería

Asegurar la prosperidad personal y familiar ocupa el primer sitio entre las razones más frecuentes por las que un individuo con capital y espíritu emprendedor considera la opción de adquirir una franquicia de cafetería. Hay quienes eligen el giro cafetero porque lo perciben como un negocio tranquilo y rentable. Otro grupo, uno que ya alcanzó la edad de jubilación, ve en el local de bebida oscura sitio seguro que, a cambio de su inversión, genera ingresos decorosos en los años dorados. Algunos más pretenden obtener ganancias suficientes para entregarse a una vida cómoda tanto en el corto plazo como pensando a futuro. Cualquiera que sea el motivo de tu interés en adquirir una franquicia de cafetería, seguramente la pregunta que encabeza este apartado te ha pasado por la mente (o lo hará) en algún momento. Por su importancia y trascendencia, la decisión de ingresar en el ramo cafetero debe tomarse con base en información de calidad y una interpretación adecuada de los datos

Asegura tu futuro con una franquicia de cafetería

¿ES EL CAFÉ EL CAMINO A SEGUIR?

Así como una franquicia de cafetería guarda similitudes con otra y es, al mismo tiempo, muy diferente, así cada franquiciador en potencia es único en su tipo.

Muchas personas desean ingresar en este mercado porque, al ser fanáticos de la bebida oscura, asocian la sensación placentera de la taza de café que inaugura un nuevo día con la emoción que produce la idea de iniciar una nueva vida con un negocio propio.

Las imágenes del grano molido que recibimos, de un modo u otro, no hacen sino reforzar el impulso.

Sabemos que en las casas de muchos familiares, amigos y conocidos la primera actividad del día es poner a hervir agua para preparar la mezcla de la casa.

Sabemos, o intuimos con una sensación de seguridad inquebrantable, que un frasco o un bote de café suele estar presente en muchos hogares, no sólo de nuestro país sino de muchas naciones a lo largo y ancho del planeta.

Esto es esencialmente cierto. Los granos molidos han extendido su sombra mucho más lejos de lo que alcanzamos a imaginar.

Si has tenido razonamientos parecidos, queda claro que el café te atrae. Así comienza a perfilarse una respuesta. Para avanzar deben considerarse varios factores de diverso calado.

¿Quieres vender café? ¿Te ves en la piel de un franquiciado de cafetería? ¿Qué marcas llaman tu atención? ¿Cuáles de ellas despiertan en ti un genuino interés? ¿A cuál de ellas consideras una opción infalible de afianzar tu futuro? Esas son cuestiones primordiales.

Luego vienen aspectos más concretos e igual de importantes. ¿Dónde te instalarías? ¿Es un terreno fértil o ya está saturado de negocios y franquicias relacionadas con el café?

Ésta última interrogante, por ejemplo, incide directamente en el éxito de una franquicia.

 

Nadie quiere ser el chico nuevo en un mercado copado. Sin embargo, existen excepciones.

En un escenario así, ofrecer algo nuevo, distinto, atractivo y de calidad (algo que la competencia no tiene o no puede igualar) facilita la tarea de hacerse rápidamente con un segmento importante de la clientela ya cautiva del área cafetera.

 

Puesto a ver los pros y los contras de la cuestión, caes en la cuenta de que la bebida oscura tiene el aspecto de una fuente que cumplirá tus deseos, pero llegar ahí no es pan comido.

¿ES EL CAFÉ UN BUEN NEGOCIO?

 

En este caso la respuesta es simple: se trata de un gran negocio.

Alrededor del mundo hay cada vez más consumidores regulares, mientras que las filas de aquellos que dejan el hábito cafetero disminuyen.

Muchas con notaciones negativas y efectos secundarios asociados al consumo de café están desapareciendo (en el ámbito de la salud, por ejemplo) al compás de estudios que destacan sus beneficios y de la introducción al mercado de productos con escasa o nula cafeína, entre otras razones.

Despertar y preparar un café son, para infinidad de individuos, actos hermanados.

El café es tan necesario, o tan atractivo según se vea, que muchas personas beben más de una taza al día.

Lo beben en el hogar, en el trabajo, en restaurantes, en su cafetería favorita, o lo piden para llevar, con lo que pueden darle trámite en cualquier parte.

 

Otro aspecto favorable es que el consumidor de café es fiel a su mezcla favorita.

 

Si una cafetería consigue el favor de un cliente, éste no sólo será un visitante regular sino que concertará citas y reuniones en ese local, llevará a personas con las que comparte gustos o intereses a ese espacio, y hablará maravillas del producto.

De ese modo, se convierte, aunque no repare en ello, en un promotor de la franquicia.

Para alegría del franquiciado, el fenómeno se repite con las personas que, a través del agente gratuito, llegan al local.

De ese modo (existen otras, desde luego) se conforma una cuota de consumidores fieles que son algo más que clientes y que, con sus variadas contribuciones, garantizan el éxito del negocio.

 

¿SER FRANQUICIADO DE UNA CAFETERÍA ASEGURA MI FUTURO?

Por supuesto. Siempre que tomes buenas decisiones y seas (o reclutes a) un administrador eficiente 

Si estás decidido a invertir en una franquicia de cafetería debes saber a qué te enfrentas y actuar en consecuencia.

Dar pasos en la dirección correcta reclama, por ejemplo, tener claro que tu franquicia es un negocio, no un pasatiempo.

Garantizar el éxito de tu establecimiento demanda adoptar una actitud proactiva, es decir, que seas capaz de planificar, detectar áreas de oportunidad (como instrumentos publicitarios) y llevar con mano firme el proceso de crecimiento y exposición de la empresa.

De ti depende, en buena medida, que el camino para posicionar tu franquicia entre los establecimientos más rentables sea corto o largo.

Desempeñar, hoy, un papel tan activo como efectivo en la guía de la nave cafetera permite que el mañana llegue despejado de nubes y genere en ti una sensación de triunfo pleno.

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