Bebidas de café: del americano al Shot in the Dark

En los viejos días, el asunto era tan simple como sentarte en algún sitio y pedir a la camarera que te sirviera una dosis de deleite oscuro, regular o descafeinado. Hoy día, entrar a una cafetería ofrece una experiencia muy distinta, en especial si se trata de un negocio de café gourmet. Americano, espresso, capuchino y moca conforman lo que podríamos llamar el cuadro básico de bebidas con base cafetera. Para disfrutar de otras opciones, necesitas familiarizarte con el lenguaje de las cartas del café gourmet, ya que en ellas encontrarás alternativas como el ristretto, el chiaro o el Shot in the Dark.

Bebidas de café: del americano al Shot in the Dark

Hoy día, entrar a una cafetería ofrece una experiencia muy distinta a lo que representaba hace un par de décadas.

Esto resulta especialmente cierto en el caso de establecimientos que sirven café gourmet.

Claro que aún puedes ingresar y limitarte a ordenar una taza de café negro.

Sin embargo, aún en ese escenario tan acotado no sólo estás recibiendo un "café" sino una "bebida de café".

En los viejos días, el asunto era tan simple como sentarte en algún sitio y pedir a la camarera que trajera la jarra y sirviera una dosis de deleite oscuro, regular o descafeinado.

Ahora, cada que haces un pedido en un negocio de especialidad, el barista, un profesional de la confección de infusiones cafeteras, prepara la orden con las proporciones adecuadas al tamaño de vaso que has elegido.

A propósito del volumen que tendrá la dosis cabe mencionar que muchos negocios no manejan los términos pequeño, mediano y grande sino corto (8 onzas o 236 mililitros), alto (12 oz o 354 ml), grande (16 oz o 473 ml) y venti (20 oz o 591 mil).

Además, basta con echarle un ojo a la carta del local para descubrir cuan versátil es hoy día la bebida favorita del mundo, con perdón de los refrescos y los alcoholes.

Al ver las descripciones, o las imágenes, que acompañan a cada opción del menú, no es inusual encontrar algo que llama tu atención y que te invita a aventurarte más allá del pedido usual (negro, con crema y azúcar).

Para obtener lo que deseas, una experiencia cafetera ampliamente satisfactoria, cuando exploras alternativas tus opciones son: preguntar al empleado del local o bien, familiarizarte por tu cuenta con el lenguaje de las cartas de las cafeterías.

Más allá del terreno seguro del americano, que baña los granos con entre seis y ocho onzas (entre 177 y 236 mililitros) de agua caliente, la primera opción a considerar debería ser el espresso, una dosis mínima, pero concentrada de la bebida dulce como el amor.

Un latte, también conocido como café con leche, es un espresso con leche al vapor.

El cappuccino se compone a partes iguales de espresso, leche vaporizada y espuma de leche.

El moca, básicamente un café con leche, o un capuchino, se distingue porque incluye jarabe de chocolate en su fórmula.

Estas bebidas conforman el cuadro básico, por llamarlo de algún modo, de las preparaciones con base cafetera.

La siguiente lista contiene opciones que suelen manejar varios establecimientos y que no son tan del dominio público (cabe aclarar que los nombres a veces tienen ligeras o grandes variaciones dependiendo del establecimiento que visites).

-Espresso con panna: un chupito de espresso con nata montada.

-Ristretto (también conocido como "short pull"): en su elaboración se emplea menos agua que en el espresso. De este modo se consigue un sabor muy intenso.

-Lungo: tirón extra largo de deleite oscuro. A través de los posos de café pasa el doble de agua, a veces más, que en un espresso regular.

-Café Breva: prescinde de uno de los tercios del capuchino tradicional, de manera que es mitad café, mitad crema de leche, en lugar de leche entera.

-Seco: espresso con una pequeña cantidad de espuma, sin leche vaporizada.

-Chiaro: café espresso que se "aclara" añadiendo leche.

-Mocachino: un capuchino al que se agrega jarabe de chocolate.

-Frappe: bebida con base cafetera que incluye helado y leche.

-Shot in the Dark: preparas un chupito de espresso en una taza de tamaño regular y enseguida rellenas el recipiente con café negro.

Para que luzcas como un conocedor del mundo del café, antes de dar un trago a la bebida comenta su aroma (el buqué). Luego, aprecia el aspecto que tiene.

Enseguida, realiza la primera cata, un pequeño sorbo para juzgar el cuerpo o la consistencia del bebible, e intenta describir el sabor.

¿Era amargo?, ¿te supo salado?, ¿lo hallaste mantecoso o picante?, ¿lo encontraste dulce?, ¿acaso sabía rancio?, ¿tenía un matiz achocolatado?

Si todo ha ido bien con la preparación, y si la mezcla de granos cafeteros era de calidad, habrás depositado en tu paladar una bebida melosa, o completa y llena de balance.

Oh sí, la forma de preparar, servir y disfrutar del deleite oscuro ha cambiado mucho de unos años para acá.

Ya no consiste en algo tan simple como llegar a un local, sentarse, pedir una taza, dar un trago y simplemente decir: "buen café".

A decir verdad, no es algo que lamenten los amantes de las tazas humeantes.

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