Café Blue Mountain, sabor de Jamaica

Cuando se habla de las mejores marcas de café en el mundo, un habitual de las listas es el Blue Mountain. Como su nombre indica, proviene de un sitio tan elevado como celeste, las Montañas Azules que se alzan en territorio jamaicano. Este producto es la niña de los ojos del país caribeño. Las autoridades de esa soberanía han establecido una rigurosa normativa que los cafeticultores deben cumplir para que sus granos puedan ser comercializados. Varios factores hacen del Blue Mountain un espléndido café. Su elevado precio se debe tanto a sus magníficas propiedades como a las amenazas que se ciernen sobre las cosechas cada que llega la temporada de huracanes.

Café Blue Mountain, sabor de Jamaica

La tierra donde son cultivados da a los granos de café un sabor muy particular, único. Clima, propiedades del suelo, características del entorno, todo influye en el resultado.

De entre la extensa variedad de semillas de cafeto disponible en el mercado, hay una que se destaca por su excelencia: el Blue Mountain.

Como su nombre indica, nace en las Montañas Azules que se alzan en Jamaica.

El adjetivo hace referencia a la neblina que envuelve las elevadas rocas en todo momento.

Las bodas del café con ese terreno, con esa altura, con la abundante lluvia que se registra, entre otros factores, dan lugar a un magnífico café gourmet.

Dicha zona montañosa alcanza los 2 mil 286 metros sobre el nivel del mar y configura un impresionante telón de fondo para las prístinas playas blancas de la nación caribeña.

Las neblinosas masas albergan más de 194 mil acres de selva tropical protegida.

En ellas viven aves y plantas que no se encuentran en ningún otro punto del globo.

PASADO Y PRESENTE

El café fue introducido en la ínsula por Sir Nicholas Lawes, británico que gobernó el territorio de 1718 a 1722.

Lawes esperaba que aquella tierra y el cafeto se llevaran bien y no erró.

Desde aquellos años, la comunión entre ambos se ha mantenido, tanto que hoy día el café es la mayor exportación del país y el Blue Mountain es una de las mezclas más solicitadas a nivel mundial.

Japón importa una gran parte de la producción de la isla.

El grano jamaicano guarda un sabor tan delicioso como audaz, tan suave como dulce.

Surge de granjas de pequeñas dimensiones, de modo que no es un producto del que se obtengan ingentes cantidades.

Como existe una amplia demanda, a menudo resulta difícil hacerse con él.

En el ámbito cafetero hay quienes suelen llamar a la mezcla isleña el champán de los cafés.

Que sea uno de los granos más caros del mundo no disminuye ni un ápice de su atractivo.

CUIDADO

El Blue Mountain es la niña de los ojos de la nación caribeña.

Por ello, las autoridades del país lo vigilan de cerca, supervisan que cada lote de granos posea una calidad superlativa.

También se han establecido normas estrictas que los cafeticultores deben cumplir para que su producto sea comercializado.

Factor determinante en la cantidad de Blue Mountain disponible en el mercado es el tema de los desastres naturales.

Los huracanes que visitan la isla amenazan tanto la vida de las personas como sus modos de vida, en particular la producción de cafe.

Un referente, por la escala de los daños causados, es el huracán Gilbert.

En 1988, ese agente del desastre causó perjuicios considerables a la cosecha cafetera, lo que dio lugar a un drástico aumento de precios.

Además, cada que la isla es golpeada de forma inmisericorde por los vientos o por algún otro fenómeno natural, tarda más en recuperarse.

Entonces, el café Blue Mountain, ese preciado bien, se vuelve casi tan valioso como el oro.

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