Cafeína para ejercitarte

¿Por qué no dejar que el café te ayude a mejorar los resultados de tu rutina de ejercicio? Deportistas, profesionales o no, recurren a los granos cafeteros con frecuencia para aumentar la capacidad de su batería cuando entrenan e incluso antes de una competición. En el ámbito deportivo se recomienda ingerir cafeína una hora antes de la actividad física, de ese modo el pico de aporte energético se hace presente cuando ya estamos en plena faena. No está de más tener claros los aspectos tanto positivos como negativos de este recurso.

Cafeína para ejercitarte

Me gusta dar el máximo rendimiento en lo que hago y he comprobado ampliamente la capacidad del café para ayudarme a lograr mis objetivos.

No sólo me despierta por las mañanas y me mantiene alerta en el trabajo, hay otra faceta en la que resulta un aliado valioso.

Hace unos años, un diciembre especialmente festivo depositó en mi cuerpo varios kilos de alegre sobrepeso.

En enero, ya se imaginarán, me lancé a un parque cerca de mi casa con la intención de quemar grasa.

Las primeras semanas, la falta de costumbre hacía que me cansara mucho en un corto periodo de tiempo. Los resultados de esos días fueron casi intangibles.

Entonces, me pregunté: ¿por qué no dejar que el café me ayude a mejorar los resultados de mi rutina de ejercicio?

Argumentos para darle ese uso al deleite oscuro abundan gracias a la cafeína.

Deportistas, profesionales o no, recurren al alcaloide de los granos cafeteros con frecuencia para aumentar la capacidad de su batería cuando entrenan e incluso antes de una competición.

Las razones: les ayuda a materializar una actividad física vigorosa de mayor intensidad durante más tiempo.

Y sí, cualquiera puede usarla, pero no hay carta abierta para su consumo.

Soy cuidadoso sobre la cantidad de cafeína que ingresa en mi organismo. No bebo más de cuatro tazas al día, el equivalente a unos 400 miligramos, umbral recomendado por institutos de salud. Llevar al límite la tolerancia de mi organismo no entra en mis planes.

Los efectos secundarios del estimulante incluyen ansiedad, insomnio, acidez estomacal, irritabilidad, mareos, taquicardia.

A quienes me piden consejo al respecto les digo que deben estudiar su tolerancia al alcaloide.

En una buena taza humeante he encontrado una herramienta invaluable que ajusta mis engranajes para ejercitarme con vigor aumentado y eficacia.

En el ámbito deportivo se recomienda ingerir cafeína una hora antes de la actividad física, de ese modo el pico de aporte energético se hace presente en plena faena.

Indagar un poco permite saber que la cafeína es la sustancia psicoactiva más consumida del mundo.

Si uno está interesado en consumirla con fines deportivos, se encuentra con forma de pastillas o suplementos. También la contienen productos como té, guaraná y bebidas de cola o energéticas. En lo personal, prefiero una buena taza humeante.

Diversos estudios han demostrado que el alcaloide está ligado a una mayor resistencia a la fatiga y una mejora de la fuerza de quien la consume.

La ciencia también lo asocia con una mejora de la fuerza muscular.

¿Cómo lo hace? Aumentando el ritmo cardíaco (esto puede ser perjudicial si la persona tiene una baja tolerancia al elemento psicoactivo) y mejorando la oxidación de las grasas.

La estimulación que brinda se mantiene estable en el organismo de tres a cuatro horas, esto depende tanto de la presentación en que fue ingerida como del metabolismo del consumidor.

Otro factor que influye es si el cuerpo ya está habituado o no a su presencia.

Carreras de larga distancia, ciclismo, natación y fútbol son algunos de los deportes en donde se ha demostrado que mejora el rendimiento del atleta.

Un aspecto que tengo mucho en cuenta es que, en realidad, la cafeína no elimina el cansancio, ni aporta energía, se trata de un estimulante que bloquea la adenosina, hormona relacionada con la aparición de la fátiga.

Al bloquear las señales de esa sustancia, el cuerpo no percibe la necesidad de descanso y las posibilidades de sufrir una lesión aumentan.

Algunos amigos que no han seguido las reglas y consumen la sustancia cafeínica en cantidades más allá de su tolerancia, con miras a participar en una carrera o en un partido de fútbol, se han topado con efectos perjudiciales como un aumento de los nervios y ganas de ir al baño durante la justa o el partido.

Yo también he padecido en carne propia algunos de los matices negativos de la cafeína.

Gracias a ello he aprendido que no sustituye a una buena hidratación ni a una alimentación balanceada.

En ese sentido, el café también me ha ayudado a dar el máximo rendimiento cuando se trata de cuidarme.

Foto de Benjamin Klaver en Unsplash

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