Cafeteras Gaggia, excelencia al servicio de sus granos

La propaganda de Gaggia afirma que sus máquinas fueron diseñadas para preparar el mejor café del mundo. Muchos amantes del deleite oscuro le dan la razón. Las señas de identidad de estas cafeteras son los acabados metalizados, las carcasas en acero inoxidable, diseños de apariencia distinguida que al ser utilizados invitan al consumidor a sentirse en la piel de un barista experimentado.

Cafeteras Gaggia, excelencia al servicio de sus granos

La marca Gaggia, nombre prestigioso en materia de máquinas para preparar café, nació en Milán, Italia, en la década de los treinta del siglo pasado.

El iniciador de la empresa fue Achille Gaggia, que trabajaba en el negocio familiar, el Café Achille.

Sabedor de que las preferencias de los clientes cambiaban con frecuencia, Achille se propuso mejorar el proceso de extracción de la bebida oscura para obtener un mejor sabor y ofrecer una presentación más atractiva a su clientela.

Comenzó a elaborar prototipos para conseguir un espresso de altos vuelos.

Unir sus conocimientos a los del ingeniero Antonio Cremonese le permitió pulir los hallazgos que había conseguido por su cuenta.

Inventó un sistema llamado Lampo que permitía a los baristas controlar con mayor precisión el paso del agua a presión sobre el grano molido.

En 1947 fundó la empresa que lleva su apellido y al año siguiente, ya aliado con el empresario Carlo Ernesto Valente, produjo su primera máquina de espresso: la Tipo Clásica.

Fue un aporte revolucionario ya que mejoró al sistema Lampo al afinar el dominio sobre los factores que dan lugar al deleite oscuro.

Esto se tradujo en una mayor eficacia a la hora de extraer los aceites de los granos y conseguir una atractiva capa de crema en la cima de la dosis cafetera.

Cuatro años después, la compañía lanzó el primer equipo de uso doméstico: Gilda.

A mediados de los cincuenta inició la distribución de sus máquinas de espresso a nivel mundial.

A finales de esa década, italianos migrantes se encargaron de difundir la cultura del espresso en África y América.

En 1977, ya con los sucesores al frente de la marca, Gaggia apostó por convertirse en parte de la cotidianidad de las familias. Ya no bastaba con proveer equipos a negocios. El nuevo objetivo era que los consumidores pudieran preparar en casa el mismo espresso que se consigue en los negocios del ramo.

Así surgió el Baby Gaggia, que fue diseñada por un ingeniero japonés: Makio Hasuike.

Ese bebé fue la primera máquina de espresso que se produjo en masa.

Luego, la marca italiana fue adquirida por un corporativo llamado Saeco Group. Años después, Saeco fue absorbido por una multinacional holandesa, la Royal Philips Electronics.

La propaganda de Gaggia afirma que sus máquinas fueron diseñadas para preparar el mejor café del mundo. Muchos amantes del deleite oscuro le dan la razón.

Si bien los aparatos que demandan control manual del proceso gozan de prestigio y calidad, además de que fueron los que le dieron fama mundial, sus máquinas automáticas son favoritas de muchos.

Con tocar un botón se obtiene una taza de café de grano con la temperatura y la intensidad al gusto del usuario, amen de un aroma exquisito.

Las señas de identidad de estas cafeteras son los acabados metalizados, las carcasas en acero inoxidable, diseños de apariencia distinguida que al ser utilizados invitan al consumidor a sentirse en la piel de un barista experimentado.

Son equipos pesados, duraderos, robustos y fáciles de limpiar.

A lo largo de casi un siglo, el nombre surgido en suelo italiano se ha mantenido como una marca de referencia para proveer artículos que permitan extraer un magnífico espresso de forma artesanal tanto en negocios del ramo cafetero como en los hogares de los amantes del deleite oscuro.

Una Gaggia es un excelente obsequio para el paladar que desea dar rienda suelta a sus deseos cafeteros.

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