Claves de una cafetería exitosa: alimentos salados

Una buena mezcla de la casa es un gancho espectacular para atraer clientes. Dentro de los servicios complementarios que puedes ofrecer, uno destacado es la carta de alimentos salados. Cuernitos, baguettes y chapatas ayudan a redondear la experiencia cafetera con bocadillos de probada eficacia. Conviene darse la oportunidad de ensayar recetas pensando en dar con fórmulas que sean rentables y aumenten tu volumen de operaciones. Si el café los lleva a tu local, factores como la comodidad o un buen snack salado harán que se queden contigo más tiempo y que su aporte a tu prosperidad sea mayor.

Claves de una cafetería exitosa: alimentos salados

Para construir una empresa exitosa necesitas un magnífico cimiento.

En el caso de una cafetería, el fundamento no es otro que un buen grano de café.

Cuando la semilla molida te permite preparar capuchinos, espressos, frappuccinos y demás bebidas con base cafetera de alta calidad el premio, el favor de los consumidores, está mucho más cerca.

Que juren lealtad incondicional a tu establecimiento y que se queden a consumir exige armonizar diversos factores: una buena administración, comodidad, la atmósfera adecuada, un servicio de primera, por ejemplo.

Si no rodeas a las semillas cafeteras de los complementos adecuados, el cliente llega, pide, recibe y se marcha a otra parte.

Dentro de esos servicios complementarios, uno destacado es la carta de alimentos salados.

¿Qué ofreces a tus clientes en este punto?

Bocadillos recurrentes en las cartas de las cafeterías son:

Cuernitos:

También conocidos como croissants rellenos, dan forma a una opción sencilla de preparar y económica.

Los ingredientes elementales (jamón, queso, lechuga, tomate y cebolla) son fáciles de conseguir y de manejar.

Desde luego, existen otras recetas que incorporan elementos como huevo o anchoas. No pierdas la oportunidad de experimentar, así tendrás más claro qué tipo de relleno funciona mejor con tu clientela.

Baguette:

Otro tipo de pan bastante frecuente.

Está ampliamente demostrado que funciona bien con una amplia variedad de rellenos: pollo, salami, jamón, milanesa, quesos, salmón, sin olvidar verdes ingredientes como la lechuga, la cebolla o el tomate.

Molletes:

Bocadillos muy populares en países latinoamericanos.

Un bolillo partido por la mitad da lugar a dos bases de pan que cubres, en la fórmula tradicional, con frijoles y queso. Las pones en el comal, esperas a que se derrita el queso y listo.

La cantidad de guisos que puedes emplear es equiparable a la de las quesadillas, así de versatil es este alimento.

Añadidos muy comunes son jamón y pico de gallo.

Chapata:

Embajador de la cocina italina, este pan suele llevarse muy bien con pollo a las finas hierbas y jamón serrano.

El queso gratinado es otro de sus compañeros frecuentes.

En este caso en particular, a la hora de añadir los vegetales puedes variar la lechuga por hoja de espinaca.

Los bocadillos mencionados encajan de buen modo con el deseo de muchas personas por mejorar su alimentación.

De ti depende elegir, con base en la rentabilidad desde luego, si te decantas por una mayor cantidad de opciones saludables o bien incorporas alimentos menos benignos con la dieta.

Seguro habrá clientes que te sugieran incluir alguna opción fundamentalmente verde en el menú.

Si la demanda es la suficiente, puedes plantearte incluir en la carta dos, tres o más ensaladas.

En este punto debes considerar que el tamaño de la porción afectará, para bien o para mal, el juicio que el cliente se haga de tu establecimiento.

También debes pensar en que el producto sea rentable. Ten en cuenta que muchas personas están dispuestas a pagar un precio un poco más elevado de lo normal cuando la opción saludable consigue saciar su apetito.

Ingredientes frecuentes de estos platillos ligeros son aceitunas negras, lechuga verde, aceite de oliva, cubos de queso y trozos de pollo.

Otro grupo te agradecerá enormemente si en tu carta ofreces opciones más pesadas, como un desayuno completo con huevos y tocino, o una comida que involucre de algún modo a la carne roja, un plato de discada por ejemplo.

También habrá quienes digan sí o no a los comestibles que manejas dependiendo de si estos son orgánicos.

El sabor, desde luego, tendrá la última palabra acerca de si un cliente (siempre que tus precios no lo desanimen antes) volverá o no a comer algo en tu negocio.

En esa decisión otro aspecto que influye es el personal: si los empleados de la cafetería preparan los bocadillos con rapidez y eficacia y si la atención que brindan al comensal es tan amable como oportuna, la experiencia de consumo será ampliamente satisfactoria.

Si el café los lleva a tu local, factores como la comodidad o un buen alimento salado hacen que se queden más tiempo contigo.

Eso se verá reflejado en tus ingresos.

Foto de Maggie Jaszowska en Unsplash

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