Claves de una cafetería exitosa: el grano de café

Ambiente, servicio, limpieza, son aspectos importantes desde luego, mas la piedra angular de una cafetería es un grano de calidad. Buena parte de los clientes que recomiendan un negocio de este tipo a sus amistades no celebran la comodidad de las instalaciones o los precios de los productos. Se limitan a decir que su búsqueda del mejor café terminó. Indicadores fiables de que un consumidor se siente así son: que pregunte sobre el origen de las semillas cafeteras y que desee adquirir alguna cantidad del grano con el que se preparó la infusión que le satisfizo en extremo.

Claves de una cafetería exitosa: el grano de café

La mejor cafetería, esa a la que el consumidor vuelve una y otra vez, es la que provee una experiencia espectacular.

En ella, el entusiasta del café encuentra dos razones de peso que inclinan su preferencia: la bebida ideal y el sabor único que no puede encontrar en ninguna otra parte.

Ambiente, servicio, limpieza, son aspectos importantes desde luego, mas la piedra angular de toda la operación es un grano de calidad.

Buena parte de los individuos que recomiendan una cafetería a sus amistades no celebran la comodidad de las instalaciones o los precios de los productos.

Se limitan a decir que en tal lugar sirven deleite líquido preparado a partir granos poco menos que insuperables.

Hablo de entusiastas de la infusión que cuando piden un frappé, por ejemplo, quieren probar primero la base cafetera sin ningún tipo de complemento.

Eso les basta no sólo para formarse una opinión de lo que la mezcla de la casa puede ofrecer, también para sentir que, por fin, su búsqueda del mejor café ha terminado.

A partir de ahí, la atmósfera del local, la buena atención por parte del personal, la música que suena, la decoración, los deliciosos bocadillos que se ofrecen para acompañar la bebida y más aspectos positivos del negocio son un plus. Las semillas de cafero han hecho lo principal.

Una magnífica taza humeante hechiza de tal manera que un cliente cambia su preferencia de años por ese descubrimiento que ha hecho vibrar de dicha a su paladar.

Cabe mencionar que su fidelidad estará directamente relacionada con la calidad de la infusión que reciba y que si llega a surgir un competidor que ofrece un producto más atractivo, no dudará en variar su lealtad.

Hay quienes son cautivados por un tostado que produce un sabor intenso.

Otros se quedan con la originalidad de la fórmula (el toque único de la marca) y la calidad del bebible.

A muchos de ellos es fácil identificarlos porque en cada visita piden dos o incluso tres dosis de deleite oscuro o bien tratan de sonsacar información sobre el sitio donde se adquiere el grano.

No es inusual que muestren contentos cuando descubren que es café colombiano, o mexicano, o etiope, o vietnamita.

Otro indicador fiable es que desean adquirir el grano con el que se preparó la infusión que tomaron.

Para obtener ese tipo de reacciones hay que ofrecer opciones tradicionales muy sólidas.

Cuidar que el capuchino, el latte y especialmente el espresso no sólo sean competitivos sino que superen al de enfrente.

Mención especial merece el americano ya que es la primera opción de mucha gente cuando llega a un negocio nuevo.

Si un entusiasta de las tazas humeantes encuentra sumamente agradable el más comercial de los preparados cafeteros, poco le importará que lo tengas a un precio mayor que la competencia.

Desde luego, en gustos se rompen géneros y hay preferencias contra las que nada se puede hacer.

Existen clientes que no juran fidelidad a una cafetería sólo por la mezcla de la casa.

Muchos bebedores de café simplemente no conciben otra forma de calmar su adicción que recurrir a una cadena internacional.

Los amantes de lo dulce, otro ejemplo, seguro elegirán una cafetería que ofrezca una combinación perfecta de bebida cafetera y bocadillos azucarados.

Estos asuntos serán tema de otras líneas.

De momento no queda sino reiterar que el grano es la piedra angular de una cafetería que genera bienestar para el cliente y prosperidad para su propietario.

Foto de Mike Kenneally en Unsplash

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