CÓMO CONSERVO EL SABOR DE MI CAFÉ EN GRANO

Si eres un consumidor de bebida oscura que se precia de poseer un paladar muy selectivo, seguro ya has alcanzado la certeza de que el café en grano es el camino a seguir. Cuando se conserva en sus envoltorios originales, el deleite cafetero mantiene su frescura más tiempo. Si preparas una taza justo después de moler los envoltorios originales de este placer, obtienes un sabor que la mezcla pre-molida, aunque haya estado en reposo poco tiempo, sencillamente no puede igualar. Incluso granos de café cuyos estándares de producción son muy bajos llegan a saber bien si preparan justo después de pasar por el molinillo.

CÓMO CONSERVO EL SABOR DE MI CAFÉ EN GRANO

Si eres un consumidor de bebida oscura que se precia de poseer un paladar muy selectivo (rasgo esencial de una personalidad así es que no quedas satisfecho con cualquier mezcla), seguro has alcanzado la certeza de que el café en grano es el camino a seguir.

Cuando se conserva en sus envoltorios originales, provistos por la sabia naturaleza, el deleite cafetero mantiene su frescura más tiempo.

De ese modo, preparar una taza justo después de la molienda, significa obtener un sabor que la mezcla pre-molida, aunque haya estado en reposo poco tiempo, es incapaz de igualar.

Incluso granos de café cuyos estándares de producción son muy bajos llegan a saber bien si son preparados justo después de pasar por el molinillo.

Los cafeticultores mexicanos ofrecen a los fieles amantes de la bebida oscura varios de los mejores cafés integrales a disposición del consumidor en el mapa mundial.

Adentrarte en la cultura del café de esta nación, cuando te has convencido de que ese despertador oscuro es, además, un buen negocio, tarde o temprano acaba por conducirte hacia zonas del país que han ganado fama gracias a mezclas que satisfacen las demandas de los sentidos del gusto más exigentes.

Visitar las comunidades productoras de café siempre genera un problema de difícil solución: la ansiedad por degustar tantos tostados mexicanos como sea posible.

Quisieras tener todo el tiempo del mundo para dedicar el tiempo apropiado a cada producto así como extender lo más que se pueda la experiencia.

Al final de cada visita, suele ocurrir que echas en la maleta todo el café que las leyes de la física permiten acomodar en tan corto espacio.

No es inusual sentir satisfacción por llevar contigo tu mezcla favorita en su granulado aspecto. Los molidos prematuros hacen que pierda la frescura que tanto deleite excita en el paladar.

Si llegas a casa con, digamos, cuatro bolsas en tu haber, es recomendable colocar de inmediato tres de ellas en el congelador y comenzar a disfrutar de la restante.

Las sensaciones y pensamientos que produce en un amante de la bebida oscura el molido de esos granos varía de una persona a otra.

Por ejemplo, en el caso de quien esto escribe, la molienda, sin importar el lugar en que me encuentre, acaba por transportarme hasta el hogar de la infancia, junto al padrino que me enseñó a apreciar el sabor de un buen café.

Moler es algo que conviene dejar para el momento más cercano a la preparación de la bebida oscura.

Hacerlo de otro modo, implica perder mucho de su sabor auténtico.

En una cuestión relacionada, el consumidor responsable de café conoce la importancia de utilizar la herramienta apropiada: un molinillo de café en buena condición.

Mantener limpio este instrumento, si bien puede configurarse como una tarea enfadosa, resulta indispensable para disfrutar una excelente dosis matutina, vespertina o nocturna.

Claro, si el sabor de su bebida oscura no es un aspecto determinante para un paladar o si no se dispone ni del tiempo ni de la paciencia para llevar a cabo el ritual completo, el café en grano difícilmente encontrará un lugar en la agenda de un individuo.

 

La mayoría de los bebedores de café no tienen un molinillo.

Colocar el polvillo aromático en la parte superior de una máquina, apretar un botón y esperar unos instantes es todo el proceso que conocen acerca de cómo preparar una taza.

Por supuesto, es bastante cómodo obtener una bebida en minutos y sin invertir mayor esfuerzo.

Lo ideal sería tener a mano tanto el café en grano como el molido.

Para jornadas de intensa actividad que no permiten sino breves descansos, el café pre-molido, listo para la cafetera, es la opción.

Si se dispone de tiempo, nada se compara a moler unos granos de nuestra mezcla favorita y preparar la taza que nos brinda una satisfacción inmejorable.

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