Cooperativas cafeteras: unión que da frutos

Para obtener una tajada mayor de la riqueza que producen los granos de Coffea, los pequeños productores tienen dos opciones: rascarse con sus propias uñas o sumar fuerzas. En años recientes se ha registrado, acaso impulsado por la aparición de la certificación de Comercio Justo, un auge de las cooperativas. Al hacer equipo, entre todos generan una imagen de marca y refuerzan sus capacidades de modo que pueden negociar en mejores condiciones con otros actores del proceso productivo del café.

Cooperativas cafeteras: unión que da frutos

Es relativamente sencillo describir el escenario.

Grandes distribuidores dominan el mercado global del café. Competir contra ellos es una misión sumamente compleja.

Para obtener una tajada mayor de la riqueza que producen los granos de Coffea, los pequeños productores tienen dos opciones: rascarse con sus propias uñas o sumar fuerzas.

Trabajar por la vía independiente se puede, muchos lo hacen, pero los resultados están lejos de ser los óptimos.

Muchas veces acaban entregando el fruto de su trabajo a intermediarios (coyotes) que sí dominan el tema de transportar y comercializar las bayas cafeteras.

Un esquema que ha demostrado su fiabilidad para arrojar buenos resultados es el de las cooperativas de minicafeticultores.

El meollo del asunto puede resumirse con la frase “la unión hace la fuerza”.

Las cooperativas apuntan a crear modelos de negocio justos y sostenibles.

En años recientes se ha registrado, acaso impulsado por la aparición de la certificación de Comercio Justo, un auge de estas alianzas.

Los socios se suman a ellas de forma voluntaria y todos participan de la toma de decisiones. Por lo general, se trata de sociedades sin ánimo de lucro. En los casos en que una asociación sí tiene ese fin lucrativo, los beneficiarios son los propios cafeticultores, gente externa jamás.

Los une la búsqueda de condiciones de comercio más justas.

Cuando consiguen apoyo gubernamental y obtienen buena respuesta de los consumidores, miles de comunidades salen beneficiadas.

Esto es importante porque las regiones donde se cultiva el café suelen padecer a causa de la pobreza, servicios básicos deficientes y pocas opciones de que se incremente la calidad de vida de las poblaciones.

Un minicafeticultor difícilmente revierte ese entorno difícil, no produce grano suficiente para que los tostadores, menos los exportadores, lo tomen en cuenta o como para financiar una campaña de mercadeo.

Cuando muchos productores pequeños se asocian, entre todos generan una imagen de marca y refuerzan sus capacidades de modo que pueden negociar en mejores condiciones con otros actores del proceso productivo del café.

Otro atractivo es que en equipo les resulta más sencillo acceder a financiamientos y tecnología, también se facilita contar con mano de obra eficiente.

Al sumar fuerzas y esfuerzos se desarrolla una economía colaborativa. Frutos de ella son fondos comunes y bienes adquiridos que comparten los cooperativistas.

Además, están los intercambios de experiencias, el desarrollo de equipos de trabajo mejor capacitados y mayores opciones de promocinar su marca. Parte de las ganancias de estas uniones se destinan a ofrecer servicios sociales al entorno que habitan.

Aumentan sus opciones de obtener la certificación de Comercio Justo, o la denominación de origen para su café, al optimizar su infraestructura productiva.

En síntesis, una cooperativa acarrea beneficios a los cafeticultores, a sus familias, a la comunidad y al ecosistema en que se encuentran.

Adoptar medidas para cuidar la sustentabilidad del negocio no sólo cuida el ecosistema, asegura oportunidades de progreso a futuras generaciones.

Desde luego, el punto más importante es que el esquema cooperativista allana el camino para concretar tratos directos con quienes benefician y comercializan los granos.

Al obtener más ingresos por su producción, se eleva la competitividad de los agricultores y se incrementan las posibilidades de que ellos y los suyos superen las acechanzas de la pobeza.

En materia de minicafeticultores, pues, la organización hace la fuerza.

What's Your Reaction?

like
0
dislike
0
love
0
funny
0
angry
0
sad
0
wow
0