Deliciosa golosina: granos de café cubiertos de chocolate

Cuando se trata de uniones célebres, la del deleite oscuro con el hijo predilecto del cacao se ubica fácilmente entre las más afortunadas. Una de sus expresiones más sencillas sirve para calmar a un tiempo las ansias de probar algo dulce y el deseo de paladear una taza humeante: los granos de café cubiertos de chocolate. Para prepararlos en casa basta con facilitar que los dos ingredientes coincidan en una olla. Debe tenerse en cuenta que el tostado del grano influye mucho en el resultado.

Deliciosa golosina: granos de café cubiertos de chocolate

Muchas personas suelen reunir al deleite oscuro con alimentos dulces. La combinación de un bocadillo  azucarado con una taza de café recién hecho es sumamente atractiva, forman una gran pareja.

Cumplen la regla de que los polos opuestos se atraen. El dulzor, en sus variadas presentaciones, compensa el amargor ligeramente ácido que caracteriza a los productos cafeteros.

Ejemplo de esto son los granos de café cubiertos de chocolate.

Si eres partidario de las tazas humeantes, o de las barras que deben refrigerarse, seguro que estas golosinas son para ti.

MATRIMONIO DE SABORES

No cabe duda de que funcionan bien juntos.

En Europa, su feliz unión ha provocado que en las etiquetas de algunos chocolates, en particular los oscuros, se incluya la porción recomendada a consumir cuando se acompañan con café.

Resulta difícil hallar un tipo de pasta de cacao y azúcar que no funcione a la hora de originar un gran comestible con cubierta chocolatosa y corazón cafetero.

Las golosinas resultantes, tan dulces como crujientes, reúnen dos de los sabores favoritos del mundo.

No sólo eso, también significa enlazar los beneficios de una poca de cafeína con las propiedades antioxidantes del cacao.

El gusto de juntarlos en un confite es tal que algunos amantes del deleite oscuro que adquieren grano entero para molerlo en casa también compran chocolate con el fin de preparar tan primorosa golosina.

Obtener resultados muy agradables no entraña dificultades supinas.

Una vez que adquieres el dulce ingrediente, lo pones en una olla al fuego.

Ya derretido, echa las semillas de café en esa piscina caliente.

No es necesario mantenerlas ahí mucho tiempo.

Retíralas con un tenedor o un colador.

Acto seguido, colócalas en papel encerado y déjalas ahí toda la noche para que se endurezcan.

A la mañana siguiente, tu paladar tendrá a su disposición una espléndida golosina.

COMPRA

Algo que debe cuidarse es elegir las mejores semillas de cafeto que serán bañados en pasta de cacao y azúcar.

Se recomienda comprar judías que hayan pasado por un tueste de medio a oscuro.

El otro tipo de tostado, el claro, dará lugar a granos con chocolate demasiado ácidos.

También existe la opción de cubrir con el hijo predilecto del cacao a semillas con sabor. En los terrenos de las mezclas cafeteras, hay frijoles a las que se agregan notas de vainilla, nuez, canela y demás.

Emplear judías saborizadas añade un toque extra a la unión del café con el chocolate.

Si tras probar tal conjunción de opuestos uno acaba enganchado a esa fusión de dos mundos que fascinan al sentido del gusto no hay culpa alguna en ello.

Sucede que el combo que integran estos dos resulta terriblemente seductor.

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