Descuidos que estropean la bebida oscura

Elaborar una dosis cafetera es más complejo de lo que nos han enseñado las máquinas de goteo y los cafés instantáneos. Cuando enfrentamos al café de grano mejorar el resultado final reclama acumular aciertos y reducir (eliminar de ser posible) los errores. En estas líneas hablaré de fallos comunes. No caer en ellos equivale a evitar que un mal sabor gane la partida.

Descuidos que estropean la bebida oscura

Mucha gente piensa, a partir de su experiencia con las cafeteras de goteo, que preparar bebida oscura es tan simple como poner molido en un filtro, llenar el tanque de agua, presionar un botón y esperar unos minutos.

Los cafés instantáneos han esparcido una idea todavía más simple acerca del proceso: agregas una cucharadita de mezcla soluble al agua caliente, meneas y listo.

El auténtico café, el de grano, exige considerar un buen número de variables para extraer sus propiedades y beneficios de modo que surja una taza humeante simplemente magnífica.

No falto a la verdad si digo que elaborar una dosis cafetera es más complejo de lo que parece, incluso cuando ya se tienen conocimientos avanzados al respecto.

La cuestión, mejorar el resultado final (la bebida que deleitará mi paladar), como sucede con las partidas de ajedrez, reclama acumular aciertos y reducir (eliminar de ser posible) los errores.

En estas líneas hablaré de fallos muy comunes. Suprimirlos equivale a evitar que un mal sabor te gane la partida cafetera.

CANTIDAD DE AGUA

Si un día tomas una taza con capacidad para 220 mililitros de agua, y poco después preparas otro café en un recipiente al que le caben 250 mililitros, y en ambos casos aplicas la misma cantidad de grano, obtendras sabores distintos.

Seguro te cruzará por la mente que, si bien el proceso fue el mismo, una de las dos no satisfizo tu gusto cafetero, no quedó bien.

Siguiendo con las proporciones que dan lugar a la taza idónea, también debes atender a la cantidad de molido empleado.

Prueba el resultado que surge de emplear, para una dosis, dos cucharadas de la mezcla que adquiriste; otro día, agrega tres; luego, que sean dos pero bien copeteadas o tres, pero que llenen la cuchara lo justo.

El fin de esto es determinar la cantidad de granulado que se lleva mejor con tu sentido del gusto. Así tendrás definidas variables de suma importancia a la hora de preparar bebida oscura.

CAFETERA Y MOLIDO

No usas molido grueso cuando utilizas una cafetera de filtro de papel. Del mismo modo, una prensa francesa no extrae con suficiencia las propiedades y beneficios presentes en un molturado fino.

El molido de tamaño adecuado colocado en el artefacto correcto es otro aspecto que debemos cuidar para lograr una extracción sumamente placentera. Ten presente que cada equipo, aunque se emplee la misma mezcla, ofrece resultados diferentes.

Cabe mencionar que las opciones de disfrutar una dosis cafetera de alto nivel son mayores cuando la elaboración se hace instantes después de que los granos pasan por el molinillo.

AGUA

Si usas agua del grifo, obtienes un café distinto al que surge de bañar las semillas tostadas con líquido destilado.

La temperatura del agua es otra variable fundamental a la hora de preparar café de grano. Lo ideal es que se encuentre en el rango de los 88 a los 92 gragos centígrados. Mas temperatura volatiliza compuestos de sabor y aroma; si no está tan caliente, muchos elementos se quedan en los posos.

Si no tienes termómetro, prueba a calentar el agua y a interrumpir el flujo de calor cuando empiezan a formarse burbujas.

Conviene incluir en este apartado el tema de los complementos. Cuando está bien hecho, el café no necesita azúcar. Agregar dulzor modifica la sustancia extraída de las semillas. Lo mismo ocurre con la leche. Cuida que el lácteo no desvirtúe el sabor de tu taza humeante.

ALMACENAMIENTO

La mejor manera de guardar el café es ponerlo dentro de un recipiente hermético y colocarlo en un sitio fresco. Mucha gente interpreta que no hay lugar más fresco que el refrigerador. Sin embargo, esto puede resultar contraproducente. El grano absorbe humedad y olores de comestibles cercanos a él.

Si decides ponerlo en la nevera, considera que cada que lo saques lo habrás expuesto a un cambio brusco de temperatura, factor que también afecta su sabor.

En este punto cabe recomendarte no comprar sino la cantidad de café que vayas a consumir en una semana. Una mezcla lozana da lugar a dosis cafeteras más provechosas.

REVISA EL PRODUCTO

Si a la hora de hacer compras detectas un café de una marca excelente a precio inmejorable, antes de concretar la operación fíjate en la fecha de cosecha y tostado, lo ideal es que haya sido elaborado en los últimos seis meses. Más allá de ese plazo, quizá debas pensártelo. No es que se ponga malo, o que no sea apto para el consumo, sucede que tendrá menos aroma y sabor. El tiempo es enemigo de la calidad de la semilla.

Cuando quieras probar un café con 100 por ciento de Arábica, pon mucha atención a las etiquetas. Una leyenda como “fabricado con semilla Arábica” no significa que el producto contenga solamente esos frijoles de alta calidad. Es altamente probable que buena parte del gramaje sea de Robusta.

LIMPIEZA

Mantén limpios tanto la cafetera como los accesorios que utilizas cuando preparas café. De ser posible, lava todo después de cada uso y sécalo de inmediato. Así evitarás acumulaciones de cal. Otra opción es que limpies tu cafetera, con el fin de deshacerte de depósitos indeseados, una vez al mes. Eso sí, nunca dejes pasar tres meses sin limpiarla.

CUIDA TU CAFÉ

No pases por alto que el café es sumamente sensible. El calor, la luz solar, olores fuertes cerca de él, cambios bruscos de temperatura, humedad, la temperatura del agua, la limpieza de la máquina, todo eso y mucho más cabe en la lista de factores que pueden afectar el sabor de la bebida negra como la noche, caliente como el infierno, dulce como el amor.

Foto de Jonathan Borba en Unsplash

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