El carajillo, encuentro de dos mundos

En síntesis, se trata de un café con licor. Suele tomarse después de comer, para la digestión, o para animar las pláticas de sobremesa. Las proporciones recomendadas son dos partes de café por una de brandy. Es la mezcla más conocida del grupo de preparaciones con base cafetera agrupadas en el concepto “café con piquete”.

El carajillo, encuentro de dos mundos

El origen del carajillo, bebida con base cafetera preferida de muchos, se ubica en la Cuba colonial.

Al parecer, en la isla se hizo hábito añadir brandy, típico de España, a la taza humeante.

En síntesis, se trata de un café con licor.

Suele tomarse después de comer, para la digestión, o para animar las pláticas de sobremesa.

Como puede deducirse de su descripción esencial, es sumamente fácil de preparar.

La base cafetera se sirve al gusto, ya sea salida de una máquina de espresso o de una cafetera de filtro de papel o preparada directamente al fuego.

El asunto es servir un café corto en un vaso de cristal. Enseguida, agregas la bebida alcohólica que desees.

La cantidad varía dependiendo de tu sentido del gusto, de si lo quieres más o menos cargado, de que tenga más sabor a bebida embriagante o si quieres que ésta sea una suave nota de fondo.

Para prepararlo del modo tradicional hay que quemar el brandy junto con algunos granos de café y corteza de limón.

La mezcla se remueve para que los aromas se combinen. Luego, se añade a la taza humeante con todos los ingredientes o colada.

Su característica fundamental, flamear el alcohol, hace que éste se evapore dejando su sabor y aroma en la bebida.

Las proporciones recomendadas son dos partes de café por una de brandy.

Esa receta fundacional se ha modificado a favor de bebibas como coñac, whisky, anis, aguardiente, baileys o licor de hierbas.

Que el café haga equipo con licor gusta a mucha gente alrededor del mundo. Los sabores combinan a la perfección.

En España, por ejemplo, el carajillo goza de prestigio como bebida para despertar y hacerse de energía con miras a aguantar la rutina laboral. También posee fama como recurso seguro para entrar en calor.

Es la mezcla más conocida del grupo de preparaciones con base cafetera agrupadas en el concepto “café con piquete”.

Si bien se cuenta que en sus inicios era trago habitual de soldados (con él se daban valor para entrar a combate), bien puede ser que fuera una solución rápida a la prisa de trabajadores que querían calentarse antes de salir a realizar sus actividades diarias.

Combinar alcohol y deleite oscuro es una respuesta óptima a tal necesidad.

Como decía, el carajillo ha evolucionado de tal modo que hoy día muchas bebidas que reúnen al café con algún licor reciben ese nombre.

Sin embargo, no está de más comenzar a recorrer sus diversas formas de materializarse y cautivar al paladar con una fórmula similar a aquella que nació en la isla cubana y se ganó el favor de tantos devotos de las tazas humeantes.

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