El versátil sabor del café

Tres pilares sostienen la popularidad del deleite oscuro: su sabor, sus efectos en el organismo y su versatilidad. Ésta última cualidad le ha ganado la preferencia de millones de personas. En dosis pequeñas o grandes, frío o caliente, sólo o con los más variados ingredientes, el café convence. Mucha gente opta por su variedad instantánea. Sin embargo, el verdadero conocedor optará por el de grano. La diferencia es abismal, tanto que incluso los molidos de las semillas más baratas ofrecen un mejor sabor que el instantáneo más lujoso.

El versátil sabor del café

Que el café es muy popular pocos pueden negarlo, y mentirían si lo hicieran.

Su sabor, sus efectos en el organismo y su versatilidad son tres cualidades que trabajan en equipo para situarlo en la cima de las preferencias líquidas de la humanidad, por encima de las bebidas azucaradas y alcohólicas.

El deleite oscuro puede adoptar una apariencia tan simple como una taza de café instantáneo o tan compleja como un capuchino que obedece con maestría la regla de los tercios.

Se sirve caliente y concentrado como un espresso o frío y dulce como un frappuccino.

Con tantas formas a su disposición, muchos entusiastas de las tazas humeantes batallan para elegir una opción cada que acuden a su cafetería favorita.

Las razones para convertirse en un asiduo bebedor de deleite oscuro son variadas.

Algunas personas sólo desean sentir el estimulante efecto de la cafeína. En esos casos, nada como depositar en el paladar "chupitos” de espresso.

La fuerte presencia de la bebida significa recargar la batería al cien por ciento.

Buena parte de los consumidores se deja guíar por el sentido del gusto y busca poco más que el mejor sabor posible.

La respuesta a su necesidad se resume en tres palabras: café de grano.

Cuanto más fresco sea el molido de las semillas, más agradable será la taza humeante.

En este punto cabe mencionar que el café instantáneo es la menos fresca de todas las mezclas existentes en las estanterías.

Hablamos de un granulado que se produjo hace largo tiempo y al que le fue drenada el agua.

Porque el sabor importa, mucha gente recurre a cafeterías donde los granos van al molinillo justo antes de su cita con la cafetera.

Así obsequian al paladar una sustancia de suyo agradable.

Hay quienes descubren que preparar café de grano en casa resulta muy difícil cuando no se tienen los instrumentos adecuados.

Machacar las judías a mano es una tarea tan laboriosa como tardada.

Quienes están decididos a realizar preparaciones caseras de alto nivel adquieren una máquina de café con molino.

Por lo general, las cafeteras caseras guardan en su interior mecanismos muy similares a los que hay en equipos empleados en cafeterías.

De unas y otros se obtiene el sabor que produce un desmedido placer, siempre y cuando el grano elegido sea del agrado del consumidor.

Cabe mencionar que incluso la taza preparada con molido reciente de las semillas más económicas sabe mucho mejor que el café instantáneo más lujoso.

Los escépticos harán bien en comprobar tal aseveración.

Para los apasionados del café, el granulado empleado ocupa el sitio de honor en la ecuación cafetera.

Es bastante raro conseguir en un supermercado mezclas de excelencia.

Por eso, los conocedores del deleite oscuro recurren a cafeterías que ofertan productos de calidad sin otro propósito que el de adquirir granos a la altura de sus expectativas.

Otra opciones son las tiendas especializadas en café y los mercados callejeros. Sin embargo, tienen inconvenientes. Demasiados centros urbanos carecen de las primeras y en los segundos no hay garantía de que el producto sea lo que promete.

En cualquier caso, conviene explorar la posibilidad de hacerse con una muestra del café ofertado antes de aventurarse a comprar una cantidad con suficiente potencial para causar una profunda decepción.

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