Jarabes para tu café

El vertiginoso incremento del número de cafeterías en Estados Unidos (una escalada de aperturas sin precedente) sumada a las mejoras técnicas aplicadas a la manufactura de las cafeteras ha tenido un par de efectos notables: 1) aumentar el número de quienes cultivan una cultura del café y, 2) generar un extenso abanico de posibilidades a la hora de seleccionar, preparar y consumir la bebida oscura. Apenas veinte años atrás, llevarse una taza a los labios, representaba elegir entre dos opciones: el café regular y el descafeinado. Las máquinas de esos días cumplían su labor con eficiencia. Ahora, el consumidor tiene ante sí un panorama muy distinto. Degustar su despertador favorito representa optar entre los sabores clásicos o la innovación representada con nombres nuevos, maravillosos o misteriosos como mocha latte o frappachino. Buena parte de las variedades dispuestas para deleitar el paladar se deben al uso de jarabes (esencias o siropes) de sabor. Palabras clave: cafeteras, m

Jarabes para tu café

La explosión de la cultura del café en Estados Unidos (detonada por una apertura de cafeterías sin precedentes) sumada a las mejoras técnicas en la manufactura de las cafeteras ha expandido el horizonte de posibilidades a la hora de elegir la mezcla de café que deseamos tomar.

 

Hace veinte años, a la hora de llevarnos una dosis de bebida oscura a los labios, las opciones se reducían a llenar la taza con café regular o descafeinado.

 

En esos días, las cafeteras eran tan eficientes como simples.

 

Hoy día, el consumidor tiene ante sí un amplio abanico de sabores, texturas, aromas, tostados, combinaciones y, al final, fórmulas presentadas con nombres raros y/o maravillosos como frappaccino o mocha latte.

 

Buena parte de las variedades disponibles para deleitar el paladar se deben al uso de jarabes (esencias o siropes).

 

Desde su incursión en la industria cafetera, estos complementos han ganado popularidad en todo el mundo.

 

Gracias a ellos podemos beber, por ejemplo, un café con frambuesa y nuez moscada.

 

A primera vista, una combinación así suena excelente para los labios y mala para la cintura.

 

Puesta sobre la balanza de una dieta adecuada, resulta sencillo observar que el empleo de esencias es una manera baja en grasas de disfrutar los tres elementos de forma simultánea.

El arcoiris existente tiene algo para todos los gustos. Es capaz tanto de satisfacer al paladar más exigente como de sorprender al consumidor con algo distinto prácticamente todos los días del año.

 

Ofrece desde las alternativas tradicionales hasta sensaciones exóticas (vainilla, avellana, tofi, pan de jengibre y una amplio espectro de siropes frutales).

 

Se equivocan quienes piensan que los jarabes ingresaron a nuestra cotidianidad de la mano de franquicias como Starbucks. En realidad, estas sustancias han estado presentes en establecimientos de café de alta gama durante años.

 

Las marcas que destacan por su calidad están hechas con elementos naturales selectos.

 

El modo de preparación es, por lo general, el mismo: el ingrediente base (una especia, una nuez, una fruta); es puesto al fuego y se mezcla vigorosamente con agua y azúcar hasta obtener un jarabe concentrado.

 

No contienen grasa o colesterol más allá del que se encuentra naturalmente en su componente principal, es decir, no afectan de forma signiticativa la dieta.

 

Sin embargo, el azúcar no hace ningún favor ni en materia de glucemia (es más que preocupante el aumento de la incidencia de la diabetes en nuestra sociedad) ni de dientes.

 

Si alguien desarrolla una adicción al café con sabor haría bien en no agregar más endulzante a la bebida y en  limpiar con frecuencia sus piezas dentales.

 

Efectuar un consumo inteligente es una tarea simple. Una recomendación elemental consiste en revisar la botella de jarabe que emplean en su cafetería favorita para verificar que el sabor elegido fue elaborado con ingredientes naturales y de alta calidad.

 

Con la creciente demanda de opciones que contribuyan a establecer estilos de vida saludables basados en una alimentación baja en carbohidratos y azúcares, los proveedores han comenzado a introducir concentrados sin la dulce carga.

 

Emplean edulcorantes libres del dulzor refinado. De ese modo, siguen al alcance, sin perjuicio del gusto, sabores opciones tradicionales como la vainilla, el chocolate, la crema irlandesa, el amaretto y la frambuesa.

 

La vasta variedad de jarabes (muchos de ellos sin azúcar) a disposición del consumidor es un excelente estímulo para experimentar una dimensión distinta de nuestro querido café cada día de la semana.

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