Jugadores destacados del equipo mundial del café

Los tiempos cambian y los mercados también. La industria cafetera no escapa a esa verdad. Parecen lejanos aquellos días en que apenas una o dos marcas representaban lo mejor que podía servirse en una taza. El panorama ha cambiado mucho desde entonces. Hoy día, es posible acceder, sin mucho trabajo, a lo mejor que pueden ofrecer, en materia de granos, destinos situados tanto en América como en Asia o África. Si tuvieras que armar una selección mundial de mezclas, ¿qué jugadores escogerías? Aquí te recomendamos prestar atención a jugadores brasileños, colombianos, mexicanos, indonesios...

Jugadores destacados del equipo mundial del café

Por un tiempo, el rey de las tazas humeantes en América fue el café Folgers.

Sus variedades, instantáneas y de goteo, complementadas con azúcar y/o leche, le granjearon una elevada popularidad.

El panorama se amplió con la entrada en escena de mezclas como la Skybury de Australia o la Peaberry de Kenia (y no olvidemos el Kona de Barcelona).

Hoy día, el abanico es sencillamente alucinante. Hay demasiadas opciones, tantos magníficos cafés con sus características muy particulares.

Esto puede explicarse desde un dato: cerca de 80 naciones cultivan los arbustos que hacen posible la bebida favorita del mundo.

Brasil es el mayor productor.  De ahí sale, a veces más a veces menos, una tercera parte de los granos disponibles en el mercado global.

Minas Gerais y Bahía son dos demarcaciones del gigante sudamericano particularmente importantes en el ámbito cafetero.

Sin embargo, la fama de Colombia está más extendida, gracias a las mezclas que surgen de territorios como Popayán y Nariño.

Las mezclas colombianas son suaves, dulces y deliciosas. Esas señas de identidad son posibles gracias a una rigurosa selección de grano que es premiada con la etiqueta de excelso o la calidad de supremo.

Fuera de estos referentes de la industria, hay un vasto inventario de mezclas, un espectro inabarcable de sabores, aromas, colores.

A últimas fechas, en el norte del continente, México alza la mano para ofrecer una tercera vía en materia cafetera.

La suavidad y la ligera acidez de sus delicados granos se disfruta muchísimo.

No obstante, si el punto es obtener una verdadera sacudida, una mezcla cubana sirve muy bien a ese propósito, sobre todo si la dosis se toma como un chupito de tequila.

Quien se atreve puede sentir y afirmar, sin temor a equivocarse, que es Cuba, y su calor tropical, lo que circula por el organismo.

Indonesia se ha ganado un lugar importante en las preferencias de muchos consumidores gracias a sus semillas que originan bebidas profundas y no tan ácidas.

Este país es uno de los mayores productores de café del mundo, siempre anda peleando sitio en el podio (Brasil mira a su competencia como un lejano punto en el retrovisor).

El café indonesio debe buena parte de su carisma al maridaje entre los cafetos y las condiciones climáticas (calor y humedad) de su territorio. El que sale de Sumatra, por ejemplo, es completo y su sabor tremendamente seductor.

La cercana Malasia es otro punto a destacar del mapa cafetero.

Aunque su café Libérica no forma parte de la élite de las mezclas hay que tomar nota del aditamento que usan para filtrar los granos: una bolsa de muselina.

La semilla que procede del suelo volcánico de Mauna Loa en Hawái permite paladear un sabor aromático y equilibrado.

En el interminable menú también hay lugar para judías que dejan un regusto distintivo y difícil de describir.

Es el caso del Kenya AA que, literalmente, desciende desde una montaña de 17 mil pies (más de 5 mil metros) para deslumbrar con su gran profundidad y una suavidad que tomó por sorpresa a la industria cafetera mundial.

Con jugadores de estos países bastaría para conformar una selección mundial de mezclas cafeteras de un magnífico nivel.

¿Le gustaría ser el director técnico de un equipo así?

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