La clave de una taza de café perfecta

¿Cómo hacemos para asegurarnos una dosis de bebida oscura cercana a la perfección? ¿Qué debemos saber sobre los granos del cafeto y su molido? ¿Y sobre las cafeteras y los filtros? Cuando hablamos de preparar una magnífica taza de café son muchos los factores a considerar. Asegurar que todo fluya hacia el mejor destino posible exige guiarnos por una palabra clave: calidad.

La clave de una taza de café perfecta

Cuando se trata de preparar una magnífica taza de café la palabra clave es calidad.

Insumos de primera y una ejecución cuidada son requisitos ineludibles.

¿De qué hablamos?

Para empezar, de seleccionar granos a la altura de las expectativas y de emplear agua pura en la elaboración de la bebida.

Sin un fundamento cafetero sólido sencillamente no se obtendrá un deleite oscuro de excelencia.

Utilizar líquido corriente malogra con facilidad lo que debería ser una experiencia sumamente placentera.

Reunidos los elementos idóneos, cuestiones prácticas pueden hacernos pasar un mal trago.

¿Cómo aseguramos que el proceso que inicia con la molienda y concluye con la taza humeante sea el  indicado para saborear un café de primera fila?

El molido del café exige atención al detalle; la preparación, también.

Es del dominio público que la taza humeante se produce cuando el agua puesta a una temperatura elevada pasa sobre las semillas tostadas y reducidas al tamaño apropiado para la cafetera habilitada.

Sin embargo, extraer el máximo provecho de los granos exige saber con relativa exactitud cuánto debe durar el baño caliente de la base cafetera.

El tiempo de "remojo" varía  en función del grosor del grano molido.

¿Cómo funciona esto?

Un polvillo cafetero (molido fino) exige menos contacto con el agua que un molturado robusto.

Por ejemplo, el espresso elaborado en una máquina estándar a partir de grano finamente fragmentado sólo se expone a la influencia del líquido en un rango temporal que va de los 20 a los 40 segundos.

Sacar la misma bebida de una cafetera de prensa francesa, que recibe un molturado extremadamente grueso, toma hasta cuatro minutos.

¿Por qué precisamos tener claro el tiempo del baño caliente?

Si el café permanece en contacto con el agua más tiempo del que aconseja su tamaño de molienda, emergerán los extractos no deseados.

Eso significa aumentar el sabor amargo de la bebida.

En el caso opuesto, cuando el grosor es demasiado y el agua pasa muy rápido (a manera de ejemplo, esto sucede al usar un molido adecuado para prensa francesa en una cafetera expreso), el sabor y la cafeína precipitados en la taza son escasos, lo que se traduce como llevar a la boca un bebible de poca monta.

Los filtros, de papel o integrados en las máquinas, juegan un papel determinante a la hora de prevenir que la dosis cafetera salga o recargada o apenas pintada.

Mantienen los fragmentos de semilla fuera de la taza.

Controlan la rapidez con la que el líquido pasa sobre la mezcla granulada.

Los de papel son, de momento, los más populares.

Eficaces y muy versátiles (sus usos van más allá de las cafeteras), poseen la desventaja de que en ellos se queda parte del sabor del deleite oscuro (algunos amantes de las mezclas de la casa afirman que también tienen el efecto contrario: transmiten un dejo papelero a la bebida).

A últimas fechas, mucha gente ha decidido dar juego a los filtros metálicos.

Por lo general, están hechos de acero inoxidable o malla chapada en oro.

Comentarios frecuentes son que cuelan muy bien el café y no alteran ni las bondades ni los beneficios de las semillas pulverizadas.

Otra ventaja es su carácter ecológico (por el ahorro de papel que conlleva su uso).

Cabe mencionar que los filtros baratos a menudo se obstruyen y no permiten que el bebible desarrolle todo su potencial.

En comparación, un filtro de metal de buena manufactura dura años y brinda un resultado tan satisfactorio como constante, lo que es factible traducir como ahorro de tiempo y dinero.

No obstante, conviene recalcar que molido, cafetera, remojo, agua, todos los elementos que confluyen  en la preparación de una taza perfecta no darán el resultado deseado si no partimos de una mezcla de granos de calidad.

Para terminar, repasemos las constantes vitales a considerar cuando se trata de moldear una magnífica dosis de nuestra bebida favorita:

Utilizar granos frescos y agua limpia.

Emplear el molido que se lleve mejor con la cafetera.

Tener claro el tiempo de “remojo”.

Experimentar hasta dar con las proporciones que dan lugar a una taza perfecta para nuestro gusto.

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