La importancia del café: Caso México

85 por ciento de los mexicanos toma de una a tres tazas de café al día. El café gusta y mucho, forma parte de la cotidianidad de millones de personas y da trabajo a 500 mil cafeticultores en todo el país. Para destacar la importancia del café hay que mencionar datos económicos, sociales y ambientales. Por ejemplo, la mayoría de los cafeticultores mexicanos son campesinos que poseen superficies de cultivo no mayores a cinco hectáreas y que han hecho del café tanto su forma de vida como su medio de subsistencia.

La importancia del café: Caso México

Varios informes, de origen gubernamental o privado, coinciden en describir a la producción de café en México como “una actividad estratégica fundamental”.

Según la Profeco (Procuraduría General del Consumidor), 85 por ciento de los mexicanos toma de una a tres tazas al día.

Los varones consumen más tazas humeantes que las mujeres. En promedio, los hombres beben tres dosis diarias, frente a dos de la contraparte femenina.

El café gusta y mucho, forma parte de la cotidianidad de millones de personas y da trabajo a 500 mil cafeticultores en todo el país.

Cerca de 3 millones de mexicanos dependen en algún grado del café.

480 municipios tienen cultivos de cafetos. No obstante, apenas 74 de ellos, ubicados en el sur del territorio principalmente, dan lugar a 70 por ciento de la producción nacional.

Chiapas es la entidad que más granos aporta al volumen nacional que se produce cada año: un 39 por ciento del total.

Completan el podio Veracruz (30 por ciento) y Oaxaca (13 por ciento).

El restante 18 por ciento se lo reparten, entre otros, Puebla, Guerrero, Hidalgo, Nayarit y San Luis Potosí.

El consumo per cápita de café en el país es de 1.6 kilogramos anuales y el mercado nacional de este producto, según informes del sector agrícola, aumenta cada año a un ritmo de dos por ciento.

Para darse una idea del enorme potencial de los granos del cafeto conviene hechar un ojo a qué tan arraigado está en la rutina de las poblaciones de otros países.

En Brasil, el principal productor mundial de semillas cafeteras, el consumo per cápita es de seis kilos por persona al año. En Estados Unidos, el mayor socio comercial de México, es de 4.5 kg anuales.

En Europa, se destacan los casos de Francia (5.6 kg por habitante al año), e Italia, (5.1 kg en un sólo calendario).

El 95.4 por ciento de los cafeticultores mexicanos son campesinos que poseen superficies de cultivo no mayores a cinco hectáreas.

Se trata de productores que han hecho del café tanto su forma de vida como su medio de subsistencia.

Apenas el 4.6 por ciento de los productores nacionales se ha registrado como empresario. De esta minoría, dos de cada tres manejan pequeños negocios, los restantes manejan compañías medianas y grandes.

En los últimos años, los cafeticultores mexicanos se han interesado en la producción de café orgánico sujeto a prácticas de comercio justo, toda vez que se trata de una alternativa viable para lograr que el café aumente su capacidad para impulsar el desarrollo comunitario y regional en muchas regiones del país.

Sin embargo, para mejorar el nivel de vida de los cafeticultores, en especial de los microproductores, hay que poner atención a los siguientes rubros:

  1. a) mejorar la integración de cadenas productivas de la industria cafetero,
  2. b) impulsar la generación de empleo en el sector de la bebida oscura así como una distribución más justa de los ingresos que produce, y
  3. c) brindar apoyos a los cafeticultores (con énfasis en aquellos que pertenecen a comunidades indígenas).

La industria de los granos cosechados, tostados y molidos produce beneficios más allá de las tazas humeantes que día con día disfrutan millones de consumidores, los empleos y los ingresos que brinda.

A últimas fechas ha cobrado mayor interés la capacidad de las granjas de café para proporcionar servicios ambientales.

Al ser arbustos de hoja perenne, los cafetos contribuyen al secuestro de carbono.

Logran, de forma eficaz, estabilizar suelos.

Permiten la conservación de biodiversidad, ya que 90 por ciento de la superficie cultivada con la Coffea (planta del café) se encuentra bajo sombra diversificada.

En el caso de que los datos económicos, sociales y ambientales antes mencionados no fueran suficiente evidencia sobre la importancia de este producto, conviene mencionar las proyecciones de la Secretaría de Agricultura mexicana sobre el crecimiento que tendrá el sector en los próximos años.

Se estima que en 2024 el consumo nacional de café alcanzará las 883 mil toneladas anuales. En 2030 será de 943 mil toneladas.

Sin hacer mucho ruido, los granos de la bebida favorita del mundo brillan con luz propia.

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