La transformación del café

Un vistazo a las distintas etapas que transforman los granos de café en el producto a disposición de los consumidores. Desde la recolección hasta el almacenamiento, el deleite cafetero debe cuidarse para que no haya merma de la calidad.

La transformación del café

¿Qué operaciones están involucradas en el proceso que lleva al grano cafetero desde la tierra hasta los anaqueles donde se comercializa?

Hablamos de tareas importantes, realizadas a partir de su cultivo, que deben llevarse a cabo con sumo cuidado, con apego a estándares de calidad.

Cualquier fallo, en cualquiera de las etapas, compromete la calidad de la mezcla cafetera y el resultado a verter en la taza del consumidor.

En primer lugar está la recolección de la semilla.

Este proceso, dice el manual, debe ejecutarse cuando los frutos del cafeto ya están maduros, el color rojo es la característica distintiva de que están listos.

Si los frutos se recogen cuando el punto de maduración no es el apropiado, se obtiene un producto de baja calidad.

Esa merma se nota en el sabor del café una vez infusionado y servido.

Cuando el grano está verde aumenta el amargo de la bebida resultante.

Cuando el grano está pasado el paladar se encuentra con un bebible más fuerte y áspero.

El fruto maduro no debe mezclarse ni con el verde, ni con el seco, ni con impurezas.

También debe evitarse que quede expuesto al sol.

La siguiente etapa, el beneficiado, se divide en dos métodos y cada uno implica varios pasos.

En términos simples, las semillas son separadas del fruto y son secadas de forma que se obtenga un grado de humedad óptimo para su almacenamiento.

El beneficiado seco, el procedimiento más antiguo, requiere poca maquinaria, incluye lavado, secado y descascarillado del fruto.

El beneficiado húmedo abarca tareas como clasificar el fruto, despulpar, desmucilaginado (desprender el mucílago de las semillas), lavado del café fermentado y la clasificación del café conforme a su calidad.

Enseguida, viene el secado de las semillas.

La importancia de este proceso radica en que la humedad influye en el almacenado del grano cafetero.

Consiste en disminuir la presencia del factor líquido alrededor del 55 por ciento, a indicadores próximos al 12 por ciento.

Secar luego de lavar evita que el grano sea víctima de sobrefermentación, hongos o microorganismos, con la disminución de calidad que eso conlleva.

Almacenar el café es otro asunto que requiere especial atención.

Hay que adaptar silos y bodegas de modo que reúnan condiciones ideales para proteger las semillas.

Factores que actúan contra las mezclas son:

a) altas temperaturas,

b) cambios bruscos en la medida del termómetro,

c) insectos,

d) malos olores,

e) contaminación,

f) robos,

g) desarrollo de hongos, y


h) microorganismos por causa de la humedad.

Así es el proceso que termina con el café listo para terminar en la bolsa del mandado del consumidor.

Conoce más en:

https://javatimescaffe.com/blog/conoce-a-fondo-el-cafe-que-te-encanta

https://javatimescaffe.com/blog/cafe-del-super-mercado-vs-cafe-fresco

https://javatimescaffe.com/blog/el-cafeto-silvestre-y-el-cafeticultor

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