Las banderas del té negro

Una de las bebidas más interesantes del panorama actual y favorita de mucha gente. Suele estar asociada a las banderas de China y la India. Sin embargo, hay otro competidor digno de mencionar: Sri Lanka. Los sabores del té negro no sólo varían de un país a otro; las regiones de una misma nación suelen aportar variedades con atributos muy particulares. Además de ser una infusión agradable al paladar y de su carga de cafeína, está dotada con elementos que favorecen procesos desde la óptica de la salud.

Las banderas del té negro

Se trata, sin duda, de una de las bebidas más interesantes en el panorama actual.

La variedad de formas y sabores del té negro le ha valido una gran popularidad.

No sólo posee razones que agradan a los sentidos. Si uno indaga, descubre su equipaje de beneficios para el organismo, cualidades salutíferas de la infusión que han contribuido a afianzar su presencia en la cotidianidad de mucha gente.

Ayuda cuando se quiere bajar de peso, estimula el metabolismo, elimina toxinas y reduce la absorción de azúcar (lo que contribuye a prevenir la diabetes).

El sabor y la consistencia del té negro llegan a variar mucho no sólo de un país a otro; incluso dentro de una misma nación las distintas regiones dan lugar a variedades de la bebida con características bien diferenciadas.

Las de la India y Ceilán (Sri Lanka), por ejemplo, gozan de un prestigio digno de atención.

Si ya las conoce, felicidades; si no las ha probado, pero siente curiosidad, le conviene saber las diferencias entre ambas.

Así tendrá más claro cuál es la adecuada para usted.

Empecemos con el de la India.

Si tiene a su alcance una caja de té negro de esta soberanía, lo más probable es que su lugar de procedencia sea Assam.

Cerca de la mitad de todo el té que se cultiva en territorio indio se origina en esa zona. Especialmente productiva es la región del valle del Brahmaputra, con sus colinas y sus lluvias, ubicada en la parte noreste del país.

Es un área con fuerte presencia de inmigrantes originarios de Nepal y Bangladesh.

El té negro de esta provincia tiene un sabor parecido al de la malta y tiene en la leche el complemento idóneo.

Otro punto del mapa indio con el atractivo del té es Darjeeling, que se encuentra en las estribaciones del Himalaya, al norte de esta nación.

De hecho, aquí comenzó el negocio de la infusión india, a mediados del siglo XIX.

Uno de sus productos estrella, el Darjeeling Puttabong, suele ser descrito como ligero, con un discreto sabor floral.

Si bien la India y China son dos banderas muy identificadas con el té, en el mercado hay otro jugador de consideración.

El té de la antigua Ceilán.

Conocida hoy día como Sri Lanka, el té de este destino se ubica entre los más populares del planeta.

La versión del pekoe negro se distingue porque sus hojas son fermentadas antes del secado.

Gracias al método, tan singular, que se emplea para procesarlo conserva aceites esenciales que le otorgan un sabor inolvidable.

El aroma de la variedad más conocida de esta nación es similar al de los cítricos.

Su sabor, en cambio, varía de una región a otra.

En Sri Lanka hay media docena de zonas que dan lugar a la infusión: Dimbulla, localizada al oeste de las montañas centrales; Galle, en la parte meridional de la nación; Kandy, ubicada cerca de la antigua capital real; Nuwara Eliya, la zona de mayor altitud; Ratnapurea, al este de la capital de Colombo; y Uva, al este de Dimbulla.

Del suelo de la antigua Ceilán surgen pues, numerosas variedades de té negro, con atributos muy particulares.

El té Dimbulla y Dickoya, por ejemplo, se cultiva a 3 mil 500 pies (1 mil 066 metros) sobre el nivel del mar, o más alto.

Las hojas de la variedad Kandy salen de terrenos situados a 2 mil 500 pies (762 metros) o más. A una altitud similar se produce el Morawak Korale.

El Uva, otro distinguido referente, viene de más arriba: 2 mil 800 pies (853 metros).

El Nuwara Eliya es de altura extrema: 6 mil pies (1 mil 828 metros).

DATOS CURIOSOS


El té negro surge de la misma planta de hoja perenne que da lugar a los tés verde y oolong: la Camellia sinensis.

Se suele nombrar como su cuna a China y al parecer tiene unos cinco milenios de edad.

Por la cafeína que contiene, puede estimular el sistema nervioso central y el corazón. Una taza estándar de la infusión carga consigo 50 miligramos del alcaloide.

Su propiedad diurética aumenta la producción de orina.

Otros componentes del bebible son: polifenoles, tanino, oligoelementos y vitaminas.

La planta del té llega a medir hasta 40 pies (más de 12 metros) de altura.

Por lo general, los arbustos no se alzan sobre el suelo más allá de un metro (3 pies).

Las propiedades muy particulares de cada variedad de la infusión están determinadas por la región o el distrito donde se origina, la forma en que se procesa y el método de elaboración.

Su introducción en Occidente suele datarse en el siglo VI.

Tanto éxito alcanzó que para el siglo XVIII  ya se había consolidado como la bebida preferida en Inglaterra.

Todos los días, siempre a las cinco de la tarde, encontrarás legiones de ingleses tomando un poco de té.

EN RESUMEN

Ya sea de la India o de Sri Lanka, la infusión, y en específico su negra variedad, puede ser una poderosa aliada tanto del sentido del gusto como de la salud.

Diversas investigaciones científicas sugieren los beneficios salutíferos de la bebida.

Cada que alguien se sirve una taza, no sólo disfruta de muy sabrosos sorbos, también está aceitando variados mecanismos del bienestar.

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