¿Por qué elegir una franquicia de cafetería?

Porque incursionar en el mercado cafetero representa, en muchos sentidos, ser propietario del negocio perfecto.

¿Por qué elegir una franquicia de cafetería?

Dos razones de peso ilustran lo dicho:

1) al hacerte de un nombre ya posicionado en el mercado (muy conocido y en ocasiones hasta amado por los consumidores) evitas el fatigoso camino de construir una marca exitosa desde cero, y

2) como la cultura del café está bien arraigada en la cultura colectiva, una franquicia de cafetería bien llevada es una mina de oro.

Dicho con otras palabras, convertirte en franquiciado significa que aseguras tu inversión.

Que la industria de la bebida oscura ha amasado décadas de prosperidad es inobjetable.

En el giro de las mezclas de la casa hay quienes dicen que todo comenzó con Friends, la popular serie de televisión de los noventa del siglo pasado (sus queridos personajes frecuentaban una cafetería ficticia llamado Central Perk).

Otros consideran que el boom de la industria cafetera tenía más tiempo cocinándose de modo que la afamada telecomedia es una de tantas evidencias de que las cafeterías ya habían logrado, además de una envidiable popularidad, el estatus de elementos icónicos del paisaje urbano.

¿Quiénes tienen la razón?

¿Acaso importa?

Muchas marcas dedicadas a servir café han obtenido, por méritos propios, las credenciales que portan los grandes negocios.

Si eres un emprendedor en busca del mejor sitio donde invertir capital, tiempo y esfuerzo, considera, con toda seriedad, tomar el timón de un establecimiento del ramo cafetero.

Punto a favor de incursionar en este giro es que un local de bebida oscura plantea un desafío de nivel moderado al capitán de la nave.

Este aspecto resulta clave si el inversionista todavía debe desarrollar y/o pulir sus habilidades para administrar, hacer planeaciones y tomar decisiones de negocios.

A propósito de los desembolsos a realizar, las franquicias del grano molido también poseen un lado amable.

En general, demandan costos iniciales más bajos que los restaurantes en general.

Ejemplos de ello abundan.

En un día normal, los gastos operativos de una cafetería pequeña suelen ser menores que los de cualquier negocio de dimensiones similares dedicado a servir alimentos e incluso que los de una sucursal de comida rápida.

Una franquicia de granos molidos ocupa menos personal y reclama, para sus actividades diarias, un consumo de energía menor que el de cualquier unidad productiva del giro restaurantero.

Cualidad muy atractiva es la capacidad de las cafeterías para construir una clientela que contribuye a aumentar su popularidad día con día.

Si bien algunas comunidades están más abiertas que otras a explorar un sitio dedicado a servir bebida oscura, una vez que el negocio entra en operación, si reúne las condiciones adecuadas (una buena ubicación, por ejemplo) suele funcionar bastante bien y arrojar considerables beneficios.

Al abordar el tema de las franquicias de cafetería disponibles en el horizonte debe tomarse en cuenta que los clientes son fieles a un nombre que es sinónimo de calidad y buen sabor.

Esto significa que, para los recién llegados, hay amplias posibilidades de hacerse con una parcela del mercado mediante el método de ofrecer al consumidor la oportunidad de probar algo nuevo y de excelencia. Si convences a su sentido del gusto, habrás ganado su preferencia.

Además, suministrar un producto capaz de complacer al paladar más exigente da pie a explorar maneras de extender la satisfacción de la clientela.

Muchos empresarios del ramo han erigido sobre la base cafetera una oferta de bienes y servicios que combinan muy bien con el café y que agregan otra dimensión placentera a la experiencia de tomar la taza habitual.

Tener acceso a internet mientras se saborea la bebida, acompañar la mezcla de la casa con algún panecillo o sándwich, armar una carta que ofrece opciones libres de cafeína o batidos, son recursos que suelen sumarse a la lista de atractivos de un local.

La imaginación y la inversión en recursos estratégicos hacen de una franquicia de cafetería algo más que un negocio rentable.

Con las razones expuestas, y con las que resultan nada más investigar un poco más sobre las bondades del mercado cafetero, ¿por qué no convertirte en franquiciado de una cafetería?

Si ya decidiste dar pasos en esa dirección, recuerda no caer en el error de pensar que cualquier nombre y cualquier mezcla de grano te brindarán los rendimientos soñados.

Ser cuidadoso a la hora de elegir determina, en más de un sentido, las chances de alcanzar la meta.

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