¿Por qué es sencillo ganar dinero con una franquicia de café?

Franquicias de café abren sus puertas en prácticamente todas las ciudades y en muchos pueblos del mundo. A primera vista parece un negocio difícil, muy exigente, por cuestiones como el horario que demanda, las regulaciones de salud y consumo seguro así como la plantilla requerida para asegurar un funcionamiento de primer orden. Cuando el franquiciado en potencia observa más de cerca y atiende con la debida profundidad a esta forma de hacer dinero queda asombrado por el margen de beneficio. La conclusión, sostenida en la lógica, indica que una opción con rendimientos tan notorios debe ser muy rentable. Sin embargo, el asunto no es tan simple. El éxito de una cafetería requiere una conjunción armoniosa de factores entre los que destaca uno íntimamente ligado a su origen.

¿Por qué es sencillo ganar dinero con una franquicia de café?

La irrupción de franquicias de café en la cotidianidad alcanza prácticamente a todas las ciudades y a muchos pueblos del globo.

A primera vista, si sólo consideramos la inversión de tiempo que reclama, las regulaciones de salud y de consumo seguro que deben atenderse y la plantilla de personal que demanda para brindar un servicio de primer orden, parece una empresa difícil, sumamente exigente. La realidad es otra.

Cuando la mirada va más lejos y se observa con la debida profundidad esta forma de hacer dinero aparece el asombro por el margen de beneficio.

La conclusión, sostenida en la lógica, indica que cualquier negocio con tal rendimiento es sumamente rentable y un pasaje directo a la autonomía económica. Sin embargo, la realidad tampoco se agota en este punto.

Para lograr el adjetivo de “exitosa” una cafetería debe acumular un gran número de operaciones (ventas) que le permitan cubrir sus costos fijos.

Estos gastos ineludibles suelen ser de consideración toda vez que las mejores ubicaciones (un local de centro comercial o un inmueble en una vialidad altamente transitada) implican un desembolso tan cuantioso como regular.

No es raro que más de la mitad de la facturación se destine a cubrir el alquiler y los servicios básicos.

Además, una cafetería requiere un mayor número de empleados que la franquicia promedio porque obtener los resultados deseados exige solventar un horario amplio.

La mayoría de las operaciones de un establecimiento cafetero se efectúan:

  • antes de que comience la jornada laboral tradicional,
  • en la hora de comida,
  • cuando las personas salen de sus centros de trabajo, y
  • los fines de semana.

Este no es el tipo de empresa que alza la cortina a las nueve y la baja a las cinco

El personal de una cafetería es otro asunto con aristas de consideración. Aquí destacamos dos:

  1. a) mantener los sueldos implica un desembolso significativo y ;
  2. b) conservar una plantilla puede convertirse en un problema.

 

En el segundo punto influye que mayoría de las personas (principalmente jóvenes) que laboran en una cafetería asumen desde su incorporación, aunque se guarden de comentarlo, que se trata de un empleo temporal, una forma de conseguir ingresos “en lo que sale algo mejor”.

Esto se ve traducido en una constante rotación de personal y, por extensión, en una pesadilla con la que el administrador debe lidiar.

Son escasas las contrataciones que tienen experiencia en el ramo. Lo más común es que el nuevo

elemento necesite entrenamiento.

El personal cualificado es requisito ineludible de toda empresa exitosa.

Dentro de las cafeterías, la capacitación va más allá de aprender a preparar una bebida oscura de excelencia.

Estos negocios, originales o como parte de una franquicia, venden mucho más que una marca de café.

En ellos, el cliente degusta sándwiches, pasteles, pastas, una variedad de bocadillo acorde a las posibilidades y a la visión de cada administración.

Así alcanzamos otro punto destacado: la planeación.

En un día ajetreado cualquier momento es malo para quedarse sin suministros, y pasa con más frecuencia de la que debería. Las consecuencias alejan al establecimiento de sus objetivos.

En el extremo opuesto, el de los días tranquilos, está el escenario de verse forzado a desechar parte de la comida. El marco regulatorio para la venta de alimentos al público exige llevar registros detallados de los alimentos que se ofertan.

Planear también marca diferencia a la hora de enfrentar una competencia que se incrementa día con día.

Cada que el sol se asoma en el horizonte, nuevas franquicias de comida rápida entran en escena o se concreta algún emprendimiento relacionado, como una fábrica de sándwiches especiales.

Esos negocios aspiran, de un modo u otro, a despojar de parte de su mercado a los locales de café.

Además de planeación, que una franquicia de cafetería sea sinónimo de ingreso constante, sonante y estable reclama definir una estrategia ganadora.

Aspecto fundamental es ocupar espacios que reúnan tres requisitos:

  1. a) que el local esté ubicado sobre una vialidad de alta circulación (tanto de peatones como de vehículos),
  2. b) que la instalación reúna las condiciones (infraestructura y servicios) adecuadas, y
  3. c) que los términos en que se tome posesión garanticen la estabilidad de la empresa.


De cara al público, la regla esencial es: servir única y exclusivamente el mejor café.

Por muy increible que parezca ¡no todas las franquicias de cafeterías se adhieren a este principio inviolable!

Algunas marcas obligan al franquiciado a comprar el grano únicamente en la cadena de suministro del franquiciador y le prohíben ofrecer otras variedades.

El problema detrás de esa práctica es que se limitan las opciones de llegar al gusto de más consumidores, especialmente si el negocio está en una zona donde la cultura del café invita a experimentar diversas dimensiones de la bebida oscura.

Con miras a ganar e incrementar de forma constante una clientela fiel, nada como vender el café adquirido con el franquiciador, pero dejando abierta la posibilidad de ofrecer al consumidor, en especial al conocedor, otro grano, otra mezcla.

Puesto que la mayoría de los franquiciadores cobra una prima por suministrar el producto y con otros proveedores la compra de granos de café de calidad y su traslado está libre de ese cargo, ese arreglo ideal conlleva un beneficio extra: la cafetería gana rentabilidad.

Si reúnes el capital para montar tu propio negocio, las habilidades administrativas y sociales (tanto a la hora de tratar con los clientes como con los empleados), y la mentalidad para superar con éxito las diversas exigencias de este giro, tomar el timón de una franquicia se vuelve relativamente sencillo.

El deseo de emprender, la marca adecuada y un local bien ubicado harán de una cafetería bajo tu mando una inestimable fuente de recursos.

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