Por qué hay cafés tan caros

Los entusiastas del deleite oscuro saben que un buen café de grano sólo es caro en apariencia. Cuando haces las cuentas, descubres que cada taza sale en centavos y, por tanto, es factible invertir en una mezcla por encima de las marcas económicas. ¿Qué factores influyen en el precio del café? Muchísimos. Como producto del campo, el clima es uno; las distintas fases por las que atraviesa (cosecha, transporte, almacenamiento, tostado, etcétera) son otros. Hasta el empaque influye en su precio. Sin embargo, obtener la mejor bebida para despertar es algo que se paga solo.

Por qué hay cafés tan caros

Desde la tierna infancia soy un entusiasta del deleite oscuro. Mis décadas de experiencia en la materia me han enseñado a valorar el sabor y los estimulantes efectos de una buena mezcla de granos.

La familia y los amigos cercanos conocen de sobra mi interés en la bebida favorita para empezar el día.

Con los conocidos y compañeros de trabajo, a veces me ha tocado ir a comprar café (para la oficina o con motivo de alguna reunión).

Debo reconocer que con bastante frecuencia se asombran por los precios de los productos que echo en el carrito.

Mi respuesta a la inquietud que les nace es siempre la misma: "¿En verdad importa más el precio que el sabor?"

Cuando hay tiempo para ello, les comparto la siguiente disertación:

El precio de una taza de café en un restaurante anda por ahí de un dólar.

Si compras una libra de café a seis dólares, cada taza te sale en unos diez centavos, (sí, el beneficio ronda los noventa centavos).

Al adquirir una mezcla económica, 5 dólares por libra más o menos, el costo por taza se reduce a cinco centavos.

Sin embargo, habrá una gran diferencia en términos de sabor.

Esa pérdida es más notoria cuando el molido cafetero pasa por una máquina de espresso, este tipo de equipo multiplica las propiedades de un grano excelso del mismo modo que amplifica las carencias de una mezcla defectuosa.

El espresso, cabe aclarar, no es un tipo de grano, sino un método para preparar café.

Consiste en filtrar con agua caliente (la temperatura ideal es de 198 grados farenheit), sometida a una alta presión mecánica (132 psi), unos siete gramos de molido bien compactado.

Así obtenemos una fluída onza de ese bebible conocido como espresso.

Muchos países podrían ser conquistados con relativa facilidad si alguien los invadiera antes de las nueve de la mañana y los privara de este mágico elixir.

Una idea tan esparcida como errónea dicta que un tostado oscuro es la mezcla apropiada para las máquinas de espresso.

Cuando el grano recibe un exceso de tueste, sus aceites salen a la superficie. El grano da la impresión de haber sido cubierto con grasa.

Dichos aceites contienen gran parte del sabor del café, Como quedan expuestos en la superficie de la judía por el influjo del calor, se van perdiendo al ser manipulados, almacenados y molidos.

Debe tenerse en cuenta que el café se "cocina" tres veces.

La primera, durante el tostado; la segunda, cuando pasa por el molinillo, cuyo funcionamiento genera calor; y una última vez cuando es preparado.

Un tueste excesivo acabará por producir una bebida con sabor amargo, café quemado en algún grado, es decir, algo distinto a un magnífico espresso.

Retomando el motivo de estas líneas, los precios del café, otro aspecto que explica la disparidad entre mezclas es que son productos del campo.

La producción cafetera está sujeta a los caprichos del clima, a las bondades del suelo y a la eficacia de los métodos de cultivo y cosecha.

Un cafeto que da sus frutos en las mejores condiciones, producirá una mezcla de alta calidad y eso se verá reflejado en su precio de venta.

El método de recolección también influye.

La cosechadora mecánica sólo peina una vez la plantación. En su accionar recoge sin hacer distinción alguna bayas maduras o que todavía no han alcanzado todo su potencial.

La cosecha manual, en cambio, se toma su tiempo. Los recolectores sólo arrancan la fruta madura.

Además de muy sabroso, el café cosechado a mano es sumamente valioso.

Una vez que deja la tierra, el café pasa por una limpia que retira ramas, hojas, arañas venenosas (es broma) y piedras.

Enseguida, viene otra depuración. Esta vez se van los granos rotos, deformes, malos, defectuosos.

¿Por qué se hace esto? Porque un fragmento de frijol o una semilla deforme podría asarse más rápido que las otras judías afectando la calidad de todo el lote.

La mezcla tiene lugar después del tostado.

Lotes de grano de diferentes plantaciones (y países) se tuestan a tiempos y temperaturas distintas.

Cuando se juntan judías verdes de distintas procedencias para someterlas al influjo del fuego al mismo tiempo, unas no se tostarán y otras se quemarán.

La mezcla experta, bien tostada y equilibrada, asegura un sabor a un tiempo magnífico y consistente.

Empacar granos perfectamente tostados y mezclados significa poner en circulación un producto en óptimas condiciones.

Otro aspecto a resaltar es que el café comienza a oxidarse y a perder su sabor y aroma tan pronto como concluye el tueste.

Es esencial meter el café en bolsas a prueba de luz y aire lavadas con nitrógeno y/o cerradas al vacío.

La bolsa debe traer una válvula unilateral que permita el escape de dióxido de carbono.

Como ven, mi disertación sobre el sabor del café no es para nada improvisada.

Si me tomo el tiempo para explicar estas cosas es porque, en materia de café, tomar atajos equivale a sacrificar calidad y porque una magnífica taza de deleite oscuro sólo cuesta, en realidad, unos pocos centavos.

What's Your Reaction?

like
0
dislike
0
love
0
funny
0
angry
0
sad
0
wow
0