Prepara un clásico espumoso, el Latte Macchiato

La característica principal del Latte Macchiato, visualmente hablando, es su presentación en capas bien definidas. Una vez que tenemos listo el vaso con leche y espuma, procedemos a preparar un espresso a nuestro gusto. Ya que tenemos la carga cafetera lista, hay que verterla en el vaso a través de la espuma. La mancha en la parte superior, en la espuma, que muestra el sitio donde se ha agregado el café se encarga de bautizarlo como "macchiato".

Prepara un clásico espumoso, el Latte Macchiato

Un clásico del café, nacido en italiano como el espresso o el ristretto, que combina un magnífico deleite oscuro con leche.

La característica principal del Latte Macchiato, visualmente hablando, es su presentación en capas bien definidas.

Se sirve en un vaso de cristal. Así el consumidor puede apreciar que se ha respetado el principio de los estratos bien definidos.

Esa vista le otorga un aspecto distintivo, diferente, apropiado para la espléndida experiencia que proporciona al paladar.

El primer paso de la preparación reclama calentar la leche en una jarra o directo en el vaso donde se tomará el latte macchiato.

La cantidad apropiada es, más o menos, la mitad del recipiente.

Acto seguido, hay que introducir el vaporizador de la máquina de espresso cuidando que esté cerca de medio centímetro por debajo de la superficie de la leche. La varita se inclina ligeramente hacia un lado de modo que el vapor haga girar el líquido mientras forma la espuma.

El espumado, una apariencia cremosa y aterciopelada, debe alcanzar el borde del vaso.

Debe cuidarse la temperatura del lácteo, que siempre esté situado, cuando mucho, a los 65 grados centígrados.

Si se calienta más allá, se formarán burbujas muy grandes y la espuma desaparecerá.

Una vez que tenemos listo el vaso con leche y espuma, procedemos a preparar un espresso a nuestro gusto.

Ya que tenemos la carga cafetera lista, hay que verterla en el vaso a través de la espuma.

Esto debe hacerse con cuidado, lentamente.

Queremos que el café flote encima de la leche, es decir, que el espresso se asiente entre la sustancia más densa de la leche cocida al vapor, que permanece en la parte baja, y la espuma ligera, situada arriba, sin mezclarse.

Si lo queremos endulzar, es mejor disolver el azúcar en el café antes de agregarlo al recipiente del latte machiatto.

Consejo útil para una preparación óptima es que la leche utilizada esté fría cuando la sometemos al vaporizador. Así tendremos más tiempo para trabajarla.

El sentido del oído es un aliado a la hora de dar forma a este antojo cafetero.

Si la sumergimos demasiado, producirá un ruido sordo, presagio de que no obtendremos el resultado deseado. A medida que la leche se va espumando, debemos bajar un poco el vaporizador para que siga estando a medio centímetro de la superficie láctea.

El orden de los productos lo diferencia de sus hermanos.

Mientras en buen número de bebidas primero se prepara el deleite oscuro y luego se agrega la leche, en el latte macchiato se pone primero el lácteo al vapor y luego se agrega el café.

Además, el latte macchiato tiene más espuma en la parte superior que un café latte.

El aspecto en capas, otro de sus elementos diferenciadores, también lo distingue del café latte, éste último se mezcla al servirlo.

La mancha en la parte superior, en la espuma, que muestra el sitio donde se ha agregado espresso se encarga de bautizarlo como "macchiato".

En este bebible con estratos, el espresso cubre un cuarto del vaso; los otros tres cuartos son acaparados por la leche caliente y la espuma de leche.

Para quienes desean agregar una dimensión extra de sabor, combina bien con varias esencias o jarabes. Los más aventureros pueden optar por un poco de Baileys.

What's Your Reaction?

like
0
dislike
0
love
0
funny
0
angry
0
sad
0
wow
0