¿Qué beberás? ¿Café o té?

Son infusiones que todos los días despiertan a millones de personas gracias a su carga de cafeína. Por ello, se llevan bien con escenarios en los que todo es departir, conversar, animarse. Resulta irónico que parte de su atractivo consista en acompañar instantes que se dedican a relajación, tranquilidad, descanso. En el caso del café, para acercanos a ese fin hay que recurrir a las mezclas de grano descafeinado. Más allá de las preferencias de cada consumidor, café y té se llevan bien, tanto que en muchos hogares son las primeras opciones que se brindan a los invitados nada más se suelta la pregunta de ¿qué desean tomar?

¿Qué beberás? ¿Café o té?

Hasta un amante del café como yo a veces siente una fuerte atracción hacia una buena taza de té.

En este mundo tan ajetreado, vertiginoso como la comunicación instantánea, no hay como hacer cupo en la agenda para disfrutar del placer que proporciona una bebida humeante.

Estar a solas con un espresso o un té chai es como encontrar una pausa sumamente satisfactoria en medio de la agitación de la jornada.

No obstante, de cuando en cuando surge la opción de compartir una infusión con los amigos, ya sea que vengan a casa a visitarme o que nos reunamos en una cafetería.

Té y café son, además de una tradición, cálidos promotores de la vida social en todo el mundo. En casa, cada que los camaradas vienen, ambos son las primeras opciones tras soltar la pregunta de ¿qué desean tomar?

Un punto a favor de las infusiones es su versatilidad. En verano, las temperaturas elevadas invitan a darle vuelta al café o al té hacia la zona gélida de los termómetros.

Hoy día, existen en el mercado tentadoras mezclas gourmet cuyos sabores añaden algo especial a cualquier ocasión.

Cabe mencionar que café y té son los gemelos de la cafeína; ambos introducen al alcaloide en el organismo (el primero transporta una carga mucho mayor).

Resulta irónico que ambos sean asociados con la idea de permanecer quietos y relajados cuando uno de sus beneficios inmediatos consiste en estimular y llamar a la acción.

Cerveza o vino son, probablemente, mejores opciones cuando se trata de bajar el ritmo y procurarnos momentos tranquilos.

Quienes son reacios a la idea de relajarse con algo disinto a las infusiones, pueden optar por el café descafeinado, es decir, granos que han pasado por un proceso dirigido a eliminar el contenido cafeínico.

Un inconveniente de consideración es que el tratamiento tiende a eliminar parte del sabor de la judía.

Pensando en esa pérdida de atributos, es recomendable optar por una mezcla de calidad superior a la hora de comprar la variedad ligera, vaciada de estimulante.

Algunas personas no pueden tomar infusión alguna porque afecta su tensión arterial y mucha gente no recurre a la bebida cafetera tanto como quisiera porque interfiere con sus patrones de sueño.

Puestos a buscar causas de problemas para dormir, una recurrente es la de tomar una dosis cafeínica fuerte justo antes de ir a la cama.

Si refiguarse en el lecho sin antes beber algo no es opción, quizá convenga adoptar al té de hierbas.

Otra opción invita a aprovechar que hay en circulación numerosas versiones de las infusiones favoritas de las tazas humeantes.

Eso significa poder ingerir una dosis descafeinada antes de la hora de acostarse sin el riesgo de padecer insomnio.

El amante del té que siempre trae un dinerillo extra en la bolsa hará bien en adquirir un dispensador de sabores.

Están disponibles en supermercados de todo el mundo en estos días y sí, son cada vez más populares.

Cuando se trata de tomar café o té, todos tenemos nuestros propios rituales, tanto para el día a día como para ocasiones especiales.

En lo personal, muy de mañana prefiero la sacudida que brinda un buen espresso.

El aroma me resulta tan estimulante como el propio deleite oscuro.

Lo siguiente quizá suene extraño: a la hora del almuerzo me apetece en demasía una infusión floral. Supongo que es mi versión muy particular del té del desayuno inglés.

A últimas fechas, con la llegada del clima cálido, he empezado a tomar té chai.

Encuentro su picante sabor bastante refrescante. Me gusta tanto solo como acompañado con un poco de leche.

Desde hace tiempo acostumbro echar cerrojazo a la jornada con un café gourmet de alta calidad. Para darle una vuelta de tuerca a ese sabor que tanto disfruto, a veces lo acompaño con una copa de oporto o un pequeño brandy.

En fin, del té al café, o a la inversa, sólo hay un paso y, en ambos casos, la dirección es la correcta.

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