Reglas de oro para un café delicioso

Con el fin de extraer un deleite humeante que satisfaga al paladar más exigente conviene tener en mente las reglas de oro para preparar café. Entre ellas se encuentran usar agua pura, lavar bien los filtros de la cafetera o servir la bebida en tazas de cerámica. Al aplicarlas garantizamos que los granos darán lo mejor de sí a nuestro sentido del gusto.

Reglas de oro para un café delicioso

El café es tan delicioso como delicado, y el paso de los días juega en su contra.

Mientras más tiempo pasa entre la cosecha y la infusión que da lugar a la taza humeante mayor es la pérdida de propiedades de los granos.

Además, diversos factores influyen en la calidad de la bebida.

Con el fin de extraer un deleite oscuro que satisfaga al paladar conviene tener en mente las reglas de oro para preparar café.

1.- Usa agua pura.

Dicho de otro modo, evitar el líquido clorado. El cloro del agua, al combinarse con el fenol del café, produce clorofenol, sustancia cuyo sabor es desagradable.

2.- Cuida la temperatura del líquido.

El rango ideal para hacer la infusión abarca de los 88 a los 92 grados centígrados, es decir, cuando empiezan a aparecer burbujas en el líquido caliente.

3.- Lava los filtros de la máquina de café con algo más que agua y jabón.

Dichos filtros exigen limpieza constante y es usual que ésta se haga con jabón o detergente. Para evitar que los olores de esos químicos impregnen el equipo cafetero, lo ideal es que, una vez lavados, los instrumentos de preparación sean puestos a remojar en agua caliente con unas gotas de vinagre blanca. De ese modo no habrá en ellos ninguna presencia indeseable cuando sea hora de extraer la mejor versión del granulado.

4.- Precaliente la taza.

Se trata de una regla que los baristas aplican a rajatabla y que los consumidores caseros pocas veces tienen en cuenta. La idea detrás de ella es no exponer a la infusión a un cambio brusco de temperatura cuando sea momento de servirla. Es un recurso que ayuda, entre otras cosas, a mantener por más tiempo los componentes aromáticos de la bebida.

5.- Emplea el molido adecuado para tu cafetera.

Los molidos finos se llevan bien con los filtros de papel, mientras que granulados más gruesos son ideales para la prensa francesa, por ejemplo. Cuando uno comienza a preparar café por su cuenta y riesgo, conviene empezar con las medidas de café molturado que recomienda el producto de la mezcla que adquirimos. Otro aspecto que debe cuidarse es distribuir bien el molturado a la hora de colocarlo en el filtro.

6.- Atento a tu equipo cafetero.

Si uno tiene máquina de espresso, antes de preparar la taza humeante hay que asegurarse de que la caldera está lista. Debe recordarse vaciar el agua que contenga al final del día. Como lo usual es que haya hervido por mucho tiempo, seguro habrá perdido mucha de la calidad inicial.

7.- Sirve el café en tazas de cerámica.

Conviene utilizar recipientes hechos de este material porque no altera ni el sabor ni el aroma de las bebidas servidas. Los plásticos están contraindicados.

Por último, debe recordarse que la máquina de espresso o cafetera exige mantenimiento. Lo ideal es limpiarla a conciencia una vez al mes cuando menos.

Una limpieza adecuada reclama utilizar vinagre blanco para lavar la caldera. En el caso de cafeteras de filtro o percoladoras, además de vinagre hay que emplear agua caliente.

Estas reglas de oro mejoran el sabor del café. Al aplicarlas garantizamos que los granos darán lo mejor de sí a nuestro sentido del gusto.

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