Tres opciones para hacer negocio con el café

La mesa está servida para quienes están dispuestos a invertir o a emprender en el ramo cafetero. Hay tres opciones para hacerlo. Don son las tradicionales y la otra, una alternativa novedosa. Una es adentrarte en el mundo de las franquicias, asociarte con alguna cadena internacional o una empresa nacional. La segunda opción es comenzar por tu cuenta una cafetería. La tercera opción es la criptocafetería, esquema que funciona con la tecnología de blockchain (de forma similar a las criptomonedas).

Tres opciones para hacer negocio con el café

La tendencia persiste, por mucho que la pandemia haya metido el freno a la vida. Cada vez más personas se dejan seducir por la bebida oscura.

Mucho ha contribuido el abundante flujo de información sobre los beneficios de consumir tazas humeantes.

La influencia de otras sociedades, de otras culturas, también ha puesto de su parte.

En síntesis, la mesa está servida para quienes están dispuestos a invertir o a emprender en el ramo cafetero.

Hay tres opciones para hacerlo. Don son las tradicionales y la otra, una alternativa novedosa.

La primera es adentrarse en el mundo de las franquicias y asociarse con alguna cadena internacional o una empresa nacional.

Otra es armar desde cero una cafetería independiente.

La tercera opción es la criptocafetería, esquema que funciona con la tecnología del blockchain (de forma similar a las criptomonedas). En este caso te haces con una porción, grande o pequeña como tu inversión (el umbral mínimo ronda los 2 mil 500 pesos), de una marca y de los ingresos que generen todos sus locales. Tu dinero trabaja por ti.

Para conocer más al respecto, ingresa a la página de javatimescaffé.com, empresa pionera de este modelo de negocio.

Cabe mencionar que franquicias y establecimientos autónomos son de gran ayuda. Contribuyen, cada grupo a su modo, a promover el consumo de café y a fomentar la cultura del llamado vino de los granos.

El empuje de las empresas del ramo ha facilitado que el mercado del deleite oscuro de un territorio sin mucha tradición cafetera como es México registre un crecimiento considerable a últimas fechas.

El país mexicano es uno de los principales productores de café a nivel mundial.

Chiapas y Veracruz son las entidades de origen de sus mezclas más distinguidas y apreciadas.

Sin embargo, durante mucho tiempo el consumo interno de grano fue muy bajo. Apenas hace un par de décadas, el consumo per cápita del mexicano era de menos de un kilo de café al año.

Desde entonces ha mostrado un crecimiento tan llamativo como sostenido, prácticamente se ha duplicado la cantidad de café que consumen los mexicanos. Se estima que apenas el 1 por ciento de los habitantes del país no lo toma y que un 85 por ciento consume de una a tres tazas al día.

En general, el cafetero nacional quiere tener acceso a una buena dosis del vino de los granos, tanto que ha respondido de forma excelente a la presencia de cafeterías de especialidad.

Aunque el granulado instantáneo se mantiene como el actor principal del mercado, la afición por el café molido va al alza.

El mexicano, que gusta de beber su taza humeante en casa, se ha ido abriendo hacia los establecimientos que sacan provecho de la versatilidad del elíxir negro para combinar con infinidad de ingredientes tanto a temperaturas calientes como heladas.

No es exagerado afirmar que un gran número de clientes está dispuesto a contribuir a la prosperidad de quien ofrezcas productos con base cafetera de calidad a precios razonables.

La generación de los mileniales es especialmente activa a la hora de saciar su adicción a la bebida oscura con sustancia extraída de bayas de excelencia y servida como elemento central de fórmulas innovadoras.

La oportunidad de hacer negocio con el café está servida. Casi es un deber aprovecharla.

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